Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Las autoridades educativas han señalado que, a partir del próximo ciclo escolar, los catedráticos que laboran en las escuelas Normales van a impartir sus clases en inglés. Con esta disposición se infiere que los alumnos, de estas instituciones, egresarán como docentes bilingües, para que éstos, a su vez, cuando ejerzan su profesión en preescolar, primaria y secundaria, impartan clases en inglés, hasta llegar el día en que maestros, directivos y estudiantes, todos, hablen inglés. En teoría todo suena muy bien, pero en el terreno de los hechos, las maestras y los maestros que, actualmente, están laborando en las escuelas Normales, ¿dominan el inglés como para impartir sus clases en este idioma extranjero?, ¿los alumnos dominan el inglés para entender las clases?, ¿cuántos maestros y cuántos estudiantes entienden y hablan inglés?

En semanas pasadas, se hizo una evaluación al personal docente de las Normales de la entidad con el objeto de saber cuántos dominan el inglés. En cada institución encontraron dos o tres maestros que medianamente entienden y hablan inglés; el resto, es decir, el 98 % no tiene posibilidades, en este momento, de impartir las clases en inglés. No obstante, la orden sigue siendo: “A partir del próximo mes de agosto, las clases se impartirán en inglés, iniciando con los primeros semestres”. No, no es una broma, es el mandato de las autoridades; porque, supuestamente, es la fórmula para elevar la calidad de la educación y para mejorar la formación de los docentes.

Si las autoridades ya tenían programado que, a partir del ciclo escolar 2017-2018, en las escuelas Normales se empezaran a dar las clases en inglés, ¿por qué no capacitaron a los catedráticos con uno o dos años de anticipación?, o, ¿cuál es la real intención? Ahora bien, si con la evaluación que se hizo ya se dieron cuenta que la inmensa mayoría de los maestros normalistas no dominan el inglés, ¿por qué insistir con este propósito (a un mes de distancia) cuando no hay las condiciones necesarias?, ¿no sería más sensato capacitar, primero, a los formadores de docentes e iniciar las clases en inglés uno o dos años después?, o, ¿a dónde se quiere llegar con esta disposición? Por otra parte, cabría la pregunta: impartir las clases en inglés, ¿es garantía para elevar la calidad educativa y la formación docente? Nadie puede negar que, en los tiempos actuales, el inglés es necesario porque es un valor agregado en la educación y en la formación docente; pero que también quede claro que la calidad educativa y la formación docente dependen, esencialmente, del conocimiento que se tenga de las necesidades, de los talentos y de las aspiraciones de los educandos; y de las capacidades y compromisos que haya para satisfacer, a cabalidad, esa necesidades y esas aspiraciones de los niños, los adolescentes y los jóvenes, en concordancia con sus contextos económicos, sociales y culturales. Es deseable que las autoridades se den cuenta que no es suficiente poner parches (mal pegados, por cierto) a las Normales sino hacer una profunda reforma integral, en estas instituciones, en su normatividad, organización, currículum y funcionamiento.

Muchos dirán que si en la Universidad de El Retoño es posible dar clases en inglés, ¿Por qué no en las Normales? Porque son casos diferentes. En El Retoño se contrata al profesional que domina inglés y en las Normales se contrató (desde tiempo atrás) al que domina las teorías pedagógicas, las didácticas disciplinares, las psicologías del aprendizaje, planeación educativa, entre otras asignaturas. Esto es, no fue (ni es hasta el momento) una condicionante dominar el inglés para laborar en la Normal; pero si hoy se exige, a los catedráticos, dar clases en inglés, está bien, pero que les brinden oportunidades y apoyos para que aprendan, practiquen y hablen inglés. Las órdenes tajantes y las presiones insensibles en ninguna parte del mundo han contribuido en el mejoramiento de la educación ni en la formación docente. Es mejor utilizar el sentido común; de lo contrario, “el remedio resultará peor que la enfermedad”.