Poco más de la mitad de la Sierra Fría está en riesgo en caso de ocurrir un incendio de grandes proporciones que provoque un daño muy severo, dado que hay mucha leña que no se ha quemado en más de 80 años en algunas zonas, por lo que llevan a cabo algunas quemas prescritas en pequeñas áreas para evitar afectaciones, destacó el gerente estatal de la Conafor, Víctor Villalobos Sánchez.

El funcionario federal explicó que en cuanto a los aprovechamientos de las unidades maderables es necesario seguir realizando estudios en algunas zonas de la Sierra Fría, dado que hay sitios que no se han quemado en más de 80 años, lo que quiere decir que se tiene un riesgo de que si ocurre un incendio va a provocar un daño muy severo porque tiene mucha leña. “Lo que necesitamos es retirarla o realizar una quema prescrita con técnica e ingenio para lograr que ese fuego elimine lo que queremos y no se provoque un daño realmente”.

Destacó que poco más de 80 mil hectáreas de terreno podrían estar en estas condiciones de riesgo, lo que representa poco más de la mitad de la Sierra Fría. En tal sentido, dijo que no es fácil retirar todo el material de leña que no se ha quemado en años en este punto del estado, dado que es muy costoso porque se requiere de maquinaria pesada, movilizar en vehículos y sacarlos.

Sin embargo, dijo que hay otras prácticas que buscan que la sociedad las adopte, tales como las quemas prescritas, donde se involucra al fuego para poder combatirlo o para que no se tengan incendios forestales dañinos o perjudiciales.

En tal sentido, explicó que desde hace siete años se adoptó este concepto y se han realizado una serie de quemas prescritas en la Sierra Fría desde el año 2015 a la fecha en pequeñas áreas. “Hay personas que nos dicen que quieren fuego en su terreno, pero tratamos de hacer sensibilización para que de alguna manera vean que es mucho más económico realizar esas prácticas con gente capacitada porque si no, vamos a provocar un incendio de proporciones mayores y perjudiciales”.

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