Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Anexión, alternancia y otras claves del pacto que rompe más de un año de bloqueo en Israel… (elpais.com).

Comentario:

Luego de dieciséis meses y tres elecciones, por fin Israel está pudiendo formar gobierno. Tuvo que ser por medio de un pacto entre los principales representantes de los partidos políticos con la consecuente repartición de ministerios. Un acuerdo, como sea, resulta mejor que continuar una parálisis en el gobierno.

¿Cómo fue que Israel llegó a esta situación? Porque las elecciones se resolvían casi en empate. El presidente encargaba al ganador, normalmente el actual Primer Ministro Benjamín Netanyahu, que formara gobierno. Pero sin el suficiente respaldo, la misión fallaba. Una y otra vez. Incluso cuando el presidente pidió al rival de Netanyahu, Benny Gantz, que formara gobierno, no se pudo. Así pasó el tiempo y se convocaba a nuevas elecciones buscando romper el empate, pero la gente seguía votando igual.

Netanyahu siguió al frente, pero sin manos, esto es, sin gabinete, sin ministerios y así no se puede gobernar. Netanyahu es conservador, en tanto que Gantz es centrista. Cada uno a su vez, se negó a otorgar concesiones. ¿Qué cambió que decidieron negociar finalmente? El coronavirus. “A la vista de la crisis sanitaria y económica en Israel, firmamos un acuerdo de gobierno de emergencia nacional.” Fue la explicación otorgada al formar el pacto de coalición. ¿Qué negociaron?

Primero, y algo en lo que Netanyahu no pensaba ceder ni tantito, fue establecer para él poder de veto a los nombramientos de altos cargos de justicia. La idea es no permitir ser enjuiciado por algunos cargos de corrupción en su contra. Él necesitaba ese blindaje, porque espera llegar a la presidencia cuando el actual deje el cargo, y por fin Gantz cedió y se lo concedió.

Segundo, a cambio de lo anterior, Netanyahu aceptó que el cargo de Primer Ministro sea un puesto rotatorio. Netanyahu seguirá como Primer Ministro por 18 meses y después cederá el puesto a Gantz. Los dos contentos.

Tercero, el punto más álgido de desacuerdo entre ambas facciones, la anexión de los asentamientos judíos y del valle del Jordán en Cisjordania, fue concedido por Gantz. Netanyahu desea la anexión y pronto, ya que Trump es su aliado en esto y no hay garantías de que se mantenga en la presidencia de los Estados Unidos. Gantz aceptó.

Lo demás fue fácil, repartir ministerios. El partido de Netanyahu se quedó con Finanzas y Seguridad, aparte de la dirección del Parlamento. El de Gantz se quedó con Defensa, Exteriores y Justicia. Creemos que Netanyahu sacó la mejor parte, pero Gantz, por fin, llegará en año y medio a ser Primer Ministro.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com