Con la imposibilidad de reprobar a estudiantes de primero y segundo de primaria, ni exigirles una asistencia del ochenta por ciento a las clases durante el año escolar, el director del Instituto de Educación, Raúl Silva Perezchica aseveró que se apelará a la responsabilidad de los padres de familia para que lleven sin falta a sus hijos a la escuela, porque deben cumplirse con los perfiles de egreso para que desarrollen las competencias.
Tras la publicación de un acuerdo de la SEP del pasado 29 de marzo, la directora de Servicios Educativos, Lourdes Carmona Aguiñaga señaló que esa medida es positiva porque se trata de empoderar directamente a los niños, a través de una comunidad docente que se encargará de construir una valoración personal de saber que son capaces y que pueden cumplir las nuevas obligaciones.
Precisó que esta medida es positiva, pues genera en los menores de edad confianza en sí mismos y les ayuda a reconocer sus potencialidades. Además, los aprendizajes que se esperan para esos dos grados de primaria, se pueden adquirir de manera gradual de acuerdo a los estímulos que recibe cada estudiante.
Carmona Aguiñaga aclaró que este acuerdo de la SEP no significa que los maestros deben bajar la guardia. Por el contrario, ellos están obligados a generar los estímulos suficientes para que los estudiantes desarrollen diversas habilidades lo más rápido posible, pero se tiene comprobado que la reprobación no es la estrategia que posibilite la adquisición de aprendizajes.
Sin embargo, lamentó que este acuerdo sí haya desaparecido la evaluación por niveles de desempeño en las áreas de desarrollo personal, social y autonomía curricular, y que se regrese únicamente al uso de número.