MONTERREY, NL.- Con la raza «apiporrada», sus cuates, su familia, la música norteña de fondo, anécdotas y en uno de sus rincones favoritos en Monterrey, como es La Bohemia, la vida de Eulalio González ‘Piporro’ fue recordada ayer en el marco del centenario de su nacimiento.
«Nos juntamos sobre todo para traer a los muertos a la vida», afirmó Pablo González, de 60 años, hijo del fallecido actor y cantante.
Nacido el 16 de diciembre de 1921 en Los Herreras, Nuevo León, y fallecido el 1 de septiembre de 2003, ‘Piporro’ dejó también un legado importante en la cultura mexicana.
Es recordado por sus canciones, películas, humor, pero también por las experiencias que dejó con los buenos amigos, como Salvador Guajardo, ex mánager del cantante.
«De los artistas de la época de Lalo, estamos hablando de Pedro Infante, Jorge Negrete, nadie pisó el Palacio de Bellas Artes, pero Lalo sí lo pisó. Ni Vicente (Fernández), fue el único que lo hizo antes de morir», afirmó Guajardo.
«Fue un día antes de que muriera. El maestro Manuel Esperón tocó su música, sin letra, en Bellas Artes y él estaba con Elsa Aguirre, su amiga de toda la vida», agregó Pablo.
Un día después de ese 2003, se vino a Monterrey y falleció.
«Estaba muy emocionado, encantado. Siento yo que el señor, como diciendo ya no tengo nada qué hacer aquí, y bueno y sano y sin estar enfermo dijo: ‘aquí me despido’. Y con broche de oro. Falleció», afirmó Guajardo.
‘Piporro’ fue encontrado muerto en su cama, recordó su hijo.
Ahora se pretende hacer un museo en Los Herreras, en la casa donde nació; también existe un disco que el artista norteño dejó grabado en compañía de Los Montañeses del Álamo. (Lorena Corpus/Agencia Reforma)

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