En cada proximidad de la Feria Nacional de San Marcos se ofrece que no se permitirán abusos de comerciantes y prestadores de servicios, por lo que habrá una vigilancia muy estrecha de todas las dependencias públicas y a quien se sorprenda “abusando” se le impondrá sanciones que pueden llegar hasta la clausura del negocio.

Es la tonadilla que nunca pasa de moda y que sólo se impone en algunos casos para demostrar la eficacia de los operativos, pero que difícilmente se puede aplicar de manera precisa o rigurosa, porque el origen se encuentra en las mismas autoridades, que cobran tarifas exorbitantes por los permisos, cuyos costos se reflejan luego en los precios al consumidor.

Por el uso de suelo o venta ambulante dentro del perímetro ferial, el Ayuntamiento cobrará por metro lineal, en el Jardín 1 mil 302 pesos; en la explanada del Templo 2 mil 214 pesos, misma cantidad en la calle costado sur del Jardín y en la Venustiano Carranza. En la calle Nogal por metro lineal será de 1 mil 563 pesos; en las calles Rafael Rodríguez y Vivienda Popular, por espacio de cuatro por tres metros 3 mil 375 pesos y en la calle Laureles 5 mil 209 pesos.

A los vendedores de flores les exigirán el pago de 900 pesos por tener acceso a la zona de festejos; los músicos 391 pesos cada uno; por venta de cigarros y chicles 2 mil 083 pesos; los que dan toques eléctricos 1 mil 125 pesos; los fotógrafos 1 mil 575 y los globeros 2 mil 083 pesos.

Lo descrito es sólo una parte de los comerciantes que están obligados a cumplir con la tarifa correspondiente, y que inevitablemente aumentará el valor del producto o el servicio que brindan, lo que se convierte en un albur ya que dependerá del público para obtener una ganancia.

De igual forma, en los espacios adjudicados en áreas comerciales propiedad o a cargo del Patronato de la Feria, los solicitantes deberán pagar al Municipio el equivalente al 30% de la cuota que asignó el Patronato, que eleva el monto a cubrir por los interesados.

Esos pagos son sólo una parte de los egresos iniciales, porque además se tiene que hacer el contrato con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en el caso de los comercios y restaurantes, además de obtener la licencia sanitaria.

Una vez instalados y ya en plena verbena pueden ser multados e incluso clausurados por cualquier autoridad, sea municipal, del Sector Salud, Protección Civil o Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), lo mismo que por la policía si considera que se ha cometido una falta, como un pleito entre parroquianos o la venta de bebidas embriagantes a menores de edad, o que el DIF detecte a niños, niñas o adolescentes haciendo alguna actividad laboral, por lo que así sea uno o dos días los que les cierren afecta enormemente en la recuperación de la inversión y la ganancia que esperan conseguir.

Es común escuchar las exhortaciones que hacen distintos niveles de gobierno para que “no se aprovechen” del feriante, sin reconocer que la raíz está en ellos, que entre más altas sean las cuotas a pagar más costoso será para el público lo que se ofrezca.

En varias ocasiones se ha alertado que tanto estiran la liga que puede reducirse o acabarse el filón, con las consecuencias que esto representaría para la ciudad y el estado, que tienen en la Feria el mayor escaparate nacional e internacional, por lo que si cada quien trata de sacar la mayor tajada puede pasar lo que hoy se vive con el petróleo.

NUDO GORDIANO

Las soluciones mágicas sólo están en los libros de encantamientos, por lo que entre más se analiza qué hacer con el creciente caos vehicular que registra la ciudad de Aguascalientes, menos se encuentra la salida.

Hay quien propone correcciones simplonas, como prohibir el ingreso del transporte urbano a la zona centro o que el servicio de taxis sea sólo en ciertas arterias, lo que no pasa de ser una vacilada más de los eruditos, porque en términos reales el problema está en una cuestión elemental: el excesivo número de vehículos particulares.

Cuando se diseñó la avenida Adolfo López Mateos en el gobierno del ingeniero Luis Ortega Douglas, y se pavimentó durante la administración del profesor Enrique Olivares Santana, hubo quienes se oponían a esta obra por considerar que no hacían faltan seis carriles, puesto que lo común en esa época era que las calles tuvieran dos, como fue por muchos años la avenida Francisco I. Madero y la mayoría de las otras vías, cuyo uso sigue hasta la fecha en las mismas condiciones, entre ellas Juan de Montoro, Rayón, Hornedo, Hidalgo, 16 de Septiembre, Allende, Matamoros, Guerrero y la mayor parte de las calles del Barrio del Encino.

Por esa razón la parte histórica de la ciudad no tiene capacidad para un rápido desfogue vehicular; cualquier atasco que se presente, por mínimo que sea afecta todo un sector, como se puede comprobar con la repavimentación que tiene lugar en distintos puntos, lo cual no es culpa de taxistas ni de urbaneros.

A nivel estatal hay casi 500 mil vehículos, de los cuales 366 mil circulan en el municipio de Aguascalientes. De estos 366 mil, sólo 697 son camiones urbanos y 4 mil taxis, por consiguiente el problema está en las unidades particulares, que cada año aumenta su número y esto hace crecer las dificultades.

Un recurso que en varias ocasiones se ha planteado es que, para desalentar el uso del automóvil, se haga eficiente el transporte urbano, pero los concesionarios no tienen el menor propósito de participar en esta labor y la autoridad tampoco muestra interés de encontrar una salida, lo que lleva a que circular dentro del primer anillo de Circunvalación sea un aprieto.

También podría recurrirse al “hoy no circula” y de paso contribuir para que se reduzca la contaminación, pero sería como una aspirina para un dolor intenso, por lo que la única salida es tener un transporte colectivo que ofrezca un buen servicio como para dejar el vehículo en casa y que los usuarios tengan las confianza de tener traslados seguros y en el tiempo fijado para llegar a su destino.

IN MEMORIAM

Dentro del legado social que dejó don Héctor Manuel del Villar Martínez, en su tiempo como presidente municipal, fue una mayor incorporación de la mujer en el servicio público, al considerar que además de su eficiencia, había una rectitud y lealtad en todos sentidos, por lo que podía confiarse en ellas ya que no faltaban al trabajo. Reflexión que ratificó con un hecho anecdótico, el cual tuvo lugar en su oficina durante la audiencia con vecinos de una colonia de la periferia, que solicitaban obras de pavimentación y banquetas. Al concluir la entrevista y con el compromiso de que se les incluiría en el siguiente ciclo, una señora le dijo de pronto: “Déme trabajo en su casa señor presidente”, y la respuesta fue inmediata: “Mi familia tiene quien le ayude”; “entonces ocúpeme aquí” (en palacio municipal). “¿Tienes conocimiento de oficina?”, “no”; “¿Te animas a barrer en las calles?”, “sí”. Pidió la presencia del responsable del área de Limpia y al ser informado que había varias vacantes le dijo “Mira, esta señora dice que quiere trabajar en las calles, dile qué requisitos necesita”. Esto provocó que otras pidieran la misma oportunidad y así fue como nació el escuadrón de mujeres que actualmente cuidan que el centro citadino esté siempre aseado.