Sineli Santos
Agencia Reforma

CDMX.- El Estadio Alfredo Harp Helú apagó su Diamante de Fuego cuando la pandemia de COVID-19 llegó a México.
Un mes antes de iniciar la temporada 2021 de la Liga Mexicana de Beisbol no había esperanzas para los aficionados de acompañar a sus Diablos Rojos del México, pero el semáforo epidemiológico de la CDMX cambió a amarillo y la luz al final de túnel por fin aparecía.
“La verdad que fue un martirio estar un año sin beisbol, y la verdad que regresar era una ilusión y por eso llegamos desde tempranito.
“Venimos a apoyar a todos los Diablos, sabemos que Roberto Osuna es el elemento a seguir, pero sin duda, todos somos Diablos”, comentó Jorge Gutiérrez, quien acudió al parque con su familia y todos portando la franela de los Pingos.
Luis Evangelista y su hijo Mauricio, llegaron a la guarida bien armados. La casaca, gorras, banderas y hasta el cubrebocas de la mascota Rocco, fue su indumentaria.
“Estábamos súper ansiosos, ya queremos ver a nuestros Diablos ganar, la verdad es que pensamos que no se podría venir y eso nos puso tristes.
“Afortunadamente estamos aquí, conseguimos boletos y vamos a poder disfrutar del juego de los Pingos que van a ganar 7-4 a Veracruz”, apuntó Evangelista.
El “Play Ball” ya sonó en el Alfredo Harp Helú en este 2021.

CUMPLEN CON PROTOCOLOS Y SANA DISTANCIA
Los aficionados que ingresaban en auto o a pie se les tomaba la temperatura y se les proporcionaba gel antibacterial, y, en el segundo filtro, cerca de la puerta Francisco Toledo, nuevamente se repetía las medidas.
Ya dentro del parque, se revisaba que los presentes portarán el cubrebocas de manera adecuada y se les proporcionaba uno de regalo para evitar contratiempos.
En las gradas, se optó por asientos para una, dos, tres y hasta cuatro personas, dejando una fila vacía para respetar la sana distancia.
En cada pasillo del estadio se encontraba personal que, además de revisar que los presentes se ubicaran en el lugar correspondiente, proporcionaban más gel antibacterial.
Para este duelo entre el México y el Águila del Veracruz, se esperan cerca de 5 mil fanáticos.

LA REVENTA NO PERDONA
La pandemia no alejó a los revendedores en el juego inaugural de los Diablos Rojos del México.
En la puerta 8 de Ciudad Deportiva, los boletos eran el principal atractivo, tanto para aquellos que se quedaron sin entradas y querían conseguirlas a como diera lugar, como los que les aumentaban el precio casi al doble.
Los boletos de Platea Central de 250 pesos alcanzaban los 750 pesos, los boletos generales, de 60 pesos, subían hasta 200. Aquellos tickets que iban de 100 a 150, terminaban por ser revendidos en 300 o 400 pesos.
Hubo quienes accedieron a pagar el doble de los boletos con tal de ver a la novena escarlata con su estrella Roberto Osuna y al Águila de Veracruz con el cubano Yasiel Puig.