El día de hoy, se cumple el primer aniversario de la formación de la Bolsa Institucional de Valores. Hace tan solo un año, festejábamos el nacimiento de competencia en el sector bursátil en nuestro país. Gracias a esto, se rompían 42 años en los cuales la Bolsa Mexicana de Valores navegaba como la única concentradora de fondos bursátiles en el país.

En su momento, festejábamos esta nueva herramienta de inversión en el país, la cual se veía como una herramienta indispensable para contribuir al impulso del crecimiento del mercado y del sector financiero.

También visualizábamos una mayor oferta a las empresas, para que estas se incorporen y aprovechen las ventajas que brinda un mercado de valores, de la mano del capital privado e innumerables opciones de financiamiento.

Al cabo de 365 días, ¿pudiéramos celebrar el cumplimiento de estos objetivos? Desgraciadamente no. Indaguemos.

Primeramente, se debe partir del hecho que no se ha logrado consolidar como una verdadera y real competencia para la BMV. El avance que se ha tenido es muy poco. Cuando comenzó operaciones BIVA, en la actividad total del mercado local y el global, la Bolsa Mexicana tuvo una participación del 98.3 por ciento y BIVA de 1.7 por ciento. Ahora bien, si consideramos tan solo el primer semestre del año en curso, la proporción sube a 3% de BIVA y 97% de la BMV.

Esto resulta estar sumamente lejos de la meta que la misma BIVA se fijó para los primeros tres años: Lograr cincuenta incursiones de nuevas empresas en un periodo de tres años, además de incrementar 50 por ciento el volumen de operación del mercado de valores. En el primer año, se promediaríamos, se encuentra muy por debajo de incrementar el número de emisoras.

Bien es cierto que debemos entender que actualmente se viven tiempos complejos en el país. El menor crecimiento al cual estaremos sujetos, al menos, hasta el próximo año y la constante incertidumbre sembrada por parte del gobierno federal, ha ocasionado el incremento en la aversión al riesgo de muchos inversionistas, tanto nacionales como internacionales.

Sin embargo y a pesar de la disminución de requisitos para cotizar en bolsa, no se han despertado el suficiente apetito que logre atraer a los inversionistas a esta nueva plataforma. Los tiempos adversos, de alguna u otra forma, siempre los tendremos; casi nace la valía de una bolsa que logre atraer capital a pesar de la actualidad que se viva.

En segundo lugar y derivado del primero, vemos como la imposibilidad de aumentar los jugadores del mercado de valores, estos simplemente se han dividido. La repartición del pastel actual, no ayuda en lo absoluto a las necesidades que tiene el país.

Absurdo seria negar que muchas inversiones fueron desviadas a la nueva bolsa de valores, en vías de aumentar su operación, trayendo tan solo consigo, un mayor costo.

Este costo viene ocasionado por una mayor plataforma de implementación, mantenimiento, mayores funciones operativas, vigilancia. Muchas de las perjudicadas son las casas de bolsa, que además de esto, desembolsan una doble membresía para operar.

Una de las cosas positivas que se han concretado, es la colocación de emisiones de deuda por más de 50 mil millones de pesos.

De cualquier lado que se quiera ver, la competencia siempre ayudara a mejorar y perfeccionar un determinado sector. El problema viene cuando las expectativas que se anuncian, se encuentran muy lejanas a la realidad. Las ambiciosas metas trazadas por la BIVA, han ocasionado encontrarse tan por debajo de lo proyectado.

Nadie más que el tiempo nos dirá si la incursión de una nueva bolsa de valores en México, era la vía más eficiente para aumentar la capacidad de captación de emisoras, así como incrementar el número de emisoras; esto nos beneficia a todos.

Un ejemplo: en México, sólo el 42 por ciento del Producto Interno Bruto esta referenciado a la Bolsa Mexicana de Valores, esto según datos de la Federación Mundial de Valores. Dicha proporción, dista mucho del 100 por ciento que representa para países desarrollados como Japón o Estados Unidos.

Aprovecho estas últimas líneas para felicitar en su onomástico a un gran compañero de vida. Unas de las mentes financieras más portentosas que he conocido.

 @GmrMunoz