En el marco del X Encuentro Nacional de Matrimonios de Schoenstatt, el Obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, hizo un llamado a la fraternidad y la apertura de las familias más allá de los vínculos de sangre. Agregó que el movimiento Schoenstatt debe ser un germen de renovación para la Iglesia y la humanidad, abierto a recibir a todos sin distinción de raza o límites.
Durante la misa dominical en la Catedral Basílica, el prelado subrayó la importancia de que los matrimonios y familias aspiren a ser «lugares hermosos» donde prevalezcan el amor y la paz, y recordó el significado del nombre del movimiento, que en alemán se traduce como «lugar hermoso» o «lugar precioso».
En la homilía, el pastor de la diócesis también ofreció una reflexión profunda sobre las luchas humanas por la ambición de riqueza y poder, y el dolor y sufrimiento que éstas provocan.
Explicó que la ruptura del ser humano con su creador ha generado una serie de consecuencias negativas, como la división, el caos y la destrucción. «El pecado es ruptura de la armonía con Dios, con los demás, consigo mismo y con la creación entera», afirmó el prelado.
Monseñor Espinoza señaló que muchas de las situaciones lamentables e inhumanas que se viven hoy en día son evidencia de la presencia del mal en el mundo, manifestadas a través de la búsqueda desenfrenada de poder, riqueza y fama, que sólo provocan orfandad y vacío, y fracturan las relaciones familiares y sociales.
El prelado llamó a la comunidad a abrir sus corazones a la acción del Espíritu Santo para sanar las heridas profundas y reconstruir las relaciones interpersonales dañadas.
Finalmente, destacó a la familia como un espacio privilegiado para esta acción, donde se engendra vida, se educa y se produce armonía y equilibrio en la persona. Reiteró que para ser parte de la familia de Jesús, es necesario cumplir la voluntad divina, que implica vivir en la verdad y vernos como hermanos.