Pasan los años y la añeja costumbre que las autoridades impongan su criterio es la misma, no varía porque suponen que el pueblo está para acatar lo que hacen, sin entender que cada uno de los que ocupan un cargo público son siervos de la sociedad, sí, aunque esto les moleste, por lo que antes de llevar a cabo un acto que sea de interés general deben darlo a conocer y si hay asentimiento entonces sí proceder.

Lo anterior viene a comentario por el rechazo que hay entre los vecinos del fraccionamiento Municipio Libre, de que se construya la terminal multimodal de los camiones urbanos en los terrenos que utilizan cerca de 80 niños y jóvenes para la práctica del futbol.

Es el único espacio  que disponen y hacerlo en otro lugar es difícil por lo alejado de los demás campos deportivos, lo que mete en un problema a las familias ya que si llegan a quitarles el predio empujaría a la población menuda a dedicarse a otra distracción que tal vez no sea muy edificante.

Consideran que si se lleva a cabo la construcción no sólo se perjudicará a los menores sino al vecindario, el medio ambiente y la inseguridad que conlleva una concentración de esa magnitud, lo que puede ser favorable para unos cuantos, pero para la mayoría de los moradores serían una influencia nociva.

En la coordinación de movilidad se les antojó que el sitio es el ideal para crear en la zona oriente la salida y llegada de los autobuses, lo que logísticamente tal vez sea así, sólo que es el mismo que se emplea para la práctica competitiva, por lo que antes de anunciarlo debieron ponerlo a consideración de los habitantes y ofrecerles alguna opción.

Faltó socializar el proyecto y hacerles ver a los residentes la importancia que tiene para la ciudad contar con ese tipo de servicio, que al mismo tiempo será de utilidad para ellos al tenerlo cerca, a la vez que escuchen las razones que tienen para oponerse.

De ese tipo de reflexiones puede surgir una solución en la que todos estén conformes de que los acuerdos es lo mejor para la comunidad.

Más 1,500 personas han firmado de apoyo a que no se haga la obra, por lo que bien harían directivos de movilidad de acudir al encuentro de los pobladores, aunque esto signifique que se ensucien los zapatos y si es necesario que sostengan varias reuniones hasta que se llegue a un punto de coincidencia.

Seguramente que el terreno es de propiedad estatal, por lo que ese organismo busca disponer de él para los fines que crea conveniente, sólo que cuando tiene más de 20 años que es utilizado por la comunidad, entonces debe haber un entendimiento y no intentar hacerlo bajo la consigna de que no tienen porque rendir cuentas, muy al estilo de don Perpetuo del Rosal.

Una posible solución sería que les faciliten una superficie cercana y con una dimensión similar, debidamente desyerbada y aplanada, inclusive ya con las porterías, de manera que los niños y jóvenes no sientan que son desplazados, por el contrario, que se les apoya en la práctica de esta disciplina.

Todo es posible cuando se escucha y accede y es justamente a lo que debe hacer el gobierno, salvando cualquier obstáculo o diferencia y así, al final del día, se obtenga un resultado que deje satisfechos a todos.

SERENO REGRESO

La reapertura de hoteles y moteles en el estado se hace con extremo cuidado, ya que no quieren dar pábulo para que los inspectores de salud los vuelvan a cerrar, de ahí que cada lugar vigila que se cumplan todos los requisitos que de manera unilateral impone la autoridad .

De los 26 alojamientos que cerraron en marzo, tres reabrieron el pasado lunes, otros lo harán el uno de junio y los restantes de manera escalonada, aunque para todos, aún para aquellos que siguieron funcionando durante la pandemia, les será difícil resarcirse en poco tiempo.

A la fecha se mantiene una ocupación entre 5 y 7%, de acuerdo al análisis que se hizo en hoteles con más de 100 habitaciones, en donde apenas 10 o 15 están ocupadas, pero hay algunos que registran entre 5 y 8% de alquiler, por lo que tardarán tiempo en despuntar.

En la Asociación de Hoteles y Moteles de Aguascalientes siguen con escrupulosidad las instrucciones del Instituto de Salud del Estado, en cuanto al uso obligatorio de tapabocas en clientes y trabajadores de cada lugar, el lavado constante de manos y de qué manera se debe proceder para la atención de un huésped con síntomas de coronavirus, además de tomarles la temperatura a todos los ocupantes con un termómetro digital, lo mismo que la seguridad que deben tener los empleados encargados de asear los cuartos y el manejo de los servicios de alimentos a los comensales.

El siguiente paso es dialogar con la Secretaría de Turismo para conocer qué planes tiene, una vez que se reanuden de manera integral las actividades, de manera que atraiga convenciones, eventos deportivos, culturales y de otra índole que contribuya a elevar la ocupación y el servicio de restaurante.

En lo que se refiere a la Feria Nacional de San Marcos, se mantiene la posibilidad de llevarla a cabo, aunque esto dependerá de cuándo se dé por concluida la pandemia y cuáles condiciones se determinarán en lo que resta del año para evitar un rebrote, pero para hoteleros y de la industria gastronómica sería importante que se llevara a cabo y así recuperar algo de lo mucho que se perdió al ser aplazada.

INCOMPRENSIBLE

Mientras que en palacio mayor se hace el máximo esfuerzo por apoyar las actividades productivas, inclusive enfrentándose al gobierno federal, en la Dirección de Regulación Sanitaria del Instituto de Salud realiza hasta lo imposible por ponerles piedritas en el camino a los empresarios.

Mediante la llamada “guardia sanitaria” se efectúan visitas de inspección a cada lugar y si encuentran que una mosca anda por ahí de inmediato viene la clausura y la aplicación de una multa, lo que es llover sobre mojado, ya que después de meses de inactividad lo menos que debería hacer el ISSEA es darle facilidades a las empresas para que solucionen las deficiencias que según los verificadores hay en el lugar.

Atenidos a que representan al supremo gobierno, han impuesto una serie de requisitos que deben cumplir los micros, pequeños y medianos negocios, sin los cuales no habrá autorización para que reabran y quien lo haga sin permiso será clausurado.

Lo que desconocen en Regulación Sanitaria es que la desesperación ha hecho presa de los propietarios, ya que tienen dos meses y medio sin trabajar, mientras tanto el pago de renta, luz, agua, teléfono, salarios e impuestos no se perdonan, por lo que están urgidos de regresar a la actividad y cuando finalmente lo logran entonces los “guardianes” les cierran y hasta se ufanan de publicitar los lugares que clausuraron, a manera de imponer miedo a todo el sector empresarial.

De ninguna manera se aceptaría que no cumplan con las obligaciones sanitarias, porque es en bien propio y de todos, pero si en lugar de cerrar se les conmina a que respeten las reglas otra cosa sería.

En una situación que se desconoce cuándo terminará, pero que será recordada por los perjudicados eso ni duda cabe.

RECELO CON LOS BANCOS

Una práctica común de muchas personas que utilizan los cajeros de los bancos es dejar alguna cantidad como reserva para diversos usos, pero que a últimas fechas se ha convertido en una mina para los piratas informáticos, conocidos como “jáquer”, que vacían la cuenta y de lo que más tarde la institución bancaria hace todo lo que está a su alcance para no resarcirlo. Es el caso de la sucursal que se localiza en la esquina de Moctezuma y 5 de Mayo, que se concreta a dar un número telefónico para llamar a la Ciudad de México, que siempre suena ocupado y después de casi hora y media de insistir finalmente hay comunicación con una máquina que repite una serie de opciones para que el cliente escoja una, cuando este trata de hacerlo se corta la llamada y así hasta el infinito. El robo de dinero también tiene lugar en otras instituciones y el sistema que utilizan los ladrones es el mismo. La última posibilidad que tiene el perjudicado de recuperar su dinero es Condusef, pero hay que hacer una serie de trámites que llevan tiempo y tardan en resolverse. La única solución es sacar todo lo que esté en la cuenta y hacerlo lo más rápido posible.