Al contar con una ley que regule el trabajo en casa (home office), tal vez llegue a haber empresas que decidan implementar esa forma de dar empleo, sobre todo en algunas de sus áreas, con lo que se dejarían de comprar o pagar rentas de inmuebles para dar cabida a sus empleados, pues se contará con la opción de que se haga la labor desde el hogar, manifestó el presidente de la Coparmex, Juventino Romero de la Torre.
A partir de la necesidad generada de realizar trabajo en casa, obligados por la pandemia, se encontró que algunas áreas de las empresas bien podrían ser llevadas desde casa, en caso de que los trabajadores quisieran hacerlo así.
Lo que se debe tomar en consideración es que las nuevas disposiciones de la Ley Federal sobre el Teletrabajo, publicadas apenas esta semana en el Diario Oficial de la Federación, deben ser bien revisadas y analizadas, toda vez que pudiera encontrarse algo oscuro o impreciso, que no estaría de más cotejar.
Habrá que esperar la forma en que se va desenvolviendo esta forma de trabajo, que si bien ya existía no se había generalizado como ocurrió por unos meses en el país, y que en la actualidad en algunos casos se sigue llevando de esta manera y, cabe la posibilidad de que haya empresarios que decidan continuar con este esquema que para algunos es novedoso porque no se había probado, pero ya había casos, insistió, en que se trabajaba con esa modalidad.
Lo que se pudo comprobar es que con buena organización, las actividades productivas no se detuvieron por completo, antes bien, los que pudieron desarrollar labores desde casa con el apoyo de sus empleados, lograron salir adelante, y en muchos casos, entre quienes desempeñaron su trabajo en casa, también se acomodó esa manera al estar más cerca de sus familias.
Uno de los puntos a precisar, insistió el presidente de la Coparmex, es que la nueva legislación indica que los patrones tienen que apoyar a sus empleados en cuanto a los pagos de internet, energía eléctrica y servicios que serían utilizados para el desempeño de su trabajo en casa, pero no se aclara en qué proporción, con qué porcentaje, por citar un ejemplo, aunque sería entendible que las partes pudieran llegar a un acuerdo en una cantidad razonable.