Las tiendas de abarrotes de Aguascalientes enfrentan un severo desabasto de agua de garrafón debido a las compras de pánico entre la población, reconoció Gilberto López Torres, presidente de la Asociación de Abarroteros Unidos.
El dirigente explicó que existen dos factores principales que han contribuido al desabasto. Primero, la renovación obligatoria de los envases de garrafón, ya que cada cierto tiempo deben ser reemplazados. Sin embargo, muchos tenderos no realizaron el cambio a tiempo y ahora esos envases ya no son aceptados por los proveedores. “Este retraso en la sustitución de los garrafones ha elevado el costo de adquirir nuevos envases, los cuales pueden llegar a costar hasta 150 pesos cada uno, lo que desalienta a los tenderos a comprarlos”, explicó.
El segundo factor es la proliferación de servicios de rellenado de garrafones a bajo costo, ya que las rutas de agua de las llenadoras ofrecen rellenar los garrafones por sólo 10 pesos. Aunque estos garrafones son aceptados por estas empresas, no reciben el mismo cuidado que los de marcas reconocidas. “La falta de mantenimiento adecuado provoca que los garrafones se deterioren más rápido y, eventualmente, los grandes proveedores dejen de aceptarlos”, agregó.
Indicó que este deterioro y la alta demanda durante la temporada de calor han exacerbado el problema, ya que normalmente los proveedores de agua surten tres veces a la semana, pero debido a la demanda inusualmente alta, ahora sólo pueden hacerlo una o dos veces por semana. «La gente entra en pánico y compra en exceso. Si una persona compra cuatro garrafones, deja sin suministro a otras familias. Esto crea un ciclo de desabasto y pánico”, señaló.
Para mitigar esta situación, dijo que los abarroteros han propuesto limitar la venta de garrafones a un máximo de uno por familia. «Invitamos a la gente a ser conscientes y no acaparar. Así, todos tendrán acceso al agua sin generar un caos”, comentó.
Apuntó que el desabasto no se limita sólo al agua de garrafón, sino que también afecta otros productos como los hielos, ya que en temporada normal las tiendas son abastecidas con suficiente cantidad, pero ahora sólo se recibe una vez a la semana. Esta situación se complica porque los proveedores también deben distribuir a otras tiendas, lo que limita aún más el suministro disponible para cada punto de venta.