La pandemia, y específicamente el aislamiento, ha afectado principalmente a los adultos mayores y a los niños menores de 10 años, señaló el doctor Jairo Marentes Betanzos, al advertir que estos son presa fácil de la depresión.

Refirió que, cuando los papás trabajan y no hay quién cuide a los niños, se los dejan a los abuelos, quienes hacen las veces de cuidadores primarios (niñeras).

Cuando no se abusa de esta condición, resulta benéfica la convivencia multigeneracional, ya que, para muchos, es un aliciente; y claro que deben tomarse las medidas sanitarias pertinentes.

También se da el otro extremo, pues hay quienes tienen aislados a los padres o abuelos y sólo van a dejarles la comida o despensa, sin destinar tiempo para conversar; los relegan, los dejan en soledad y ello los puede llevar a la depresión.

El geriatra del ISSEA recomendó hacerles una videollamada diaria de al menos 10 minutos y, de ser posible, visitarlos, guardando la sana distancia, para que se sientan queridos.

Cuando los dejan solos, es importante procurar que no se aburran, dotarlos de música, libros, hilos para tejer, crucigramas, juegos como sopa de letras y solitario, entre otros entretenimientos que, por supuesto, ellos prefieran según intereses y personalidades.

El especialista mencionó que, en Aguascalientes, los adultos mayores padecen de dos a tres enfermedades como hipertensión, diabetes y alguna afección cardiaca, las que deben controlarse médicamente para evitar complicaciones. Sin embargo, hay quienes no aceptan la enfermedad y, en consecuencia, son renuentes a tomar los medicamentos necesarios o a adoptar hábitos saludables para aminorar sus efectos.

En el interior de la casa, hay que evitar las barreras; es decir, tener los menos muebles posibles para que la persona pueda ejercitarse, caminando 30 minutos diarios, a su paso.

Jairo Marentes reconoció que no hay una cultura del cuidado de los adultos mayores, por lo que se debe trabajar en ello, con el único objetivo de ofrecerles una mejor calidad de vida y que no se sientan como un estorbo, ni tratarlos como tal.