A pesar de que recientemente el Bosque de Cobos fue proclamado como área natural protegida, su entorno aún continúa en constante amenaza. El jefe de guardabosques Miguel Vázquez, urgió a las dependencias ambientales federal y estatal, a estrechar lazos para perfeccionar la vigilancia en la zona.

El brigadista explicó que es necesario que la Profepa y la Proespa puedan regular cuanto antes el aprovechamiento de recursos naturales en la zona, como maderas, flora y fauna. Explicó que desde antes de ser decretado como espacio protegido, era constante el saqueo de recursos naturales, además de ser una zona donde se depositaban escombros y cualquier tipo de desechos. Agregó que actualmente ambientalistas voluntarios han estado coadyuvando con las autoridades encargándose de la vigilancia, no solamente del Bosque de Cobos, sino incluso de todo su entorno, que supera las 170 hectáreas.

Con ello, aseguró Vázquez, ha sido posible detener la tala indiscriminada en la zona. «Sí hubo una problemática importante. Nosotros hemos hecho mucho énfasis a la Procuraduría Estatal del Medio Ambiente y a otras instancias para que regulen los aprovechamientos. Tiempo atrás sí había un mayor desgaste del ecosistema principalmente por el aprovechamiento de maderas», precisó.

Finalmente, el guardabosques reiteró la necesidad de mayor vigilancia en esta zona e invitó a las personas que acudan al área protegida, a ser responsables y preservar el pulmón ecológico, terreno en el cual está pretendida la creación de un geoparque.

¿QUÉ ES UN GEOPARQUE?

De acuerdo a la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la Fundación UNAM, se trata de un territorio “que tiene una serie de aspectos geológicos relevantes porque son rasgos únicos en el mundo, en una región o un país”. Estas características permiten a sus visitantes comprender cómo “un determinado lugar ha evolucionado a través del tiempo”.