El titular de la Proespa, Héctor Anaya PÉrez, reconoció ayer que el escombro es el principal problema del medio ambiente en el estado de Aguascalientes, a causa de sus constantes tiraderos clandestinos, por lo que el siguiente gobierno del Estado deberá favorecer cuando menos tres espacios en lugares estratégicos para menguar esta problemática creciente.
Aseveró que los escombros son residuos de manejo especial y a la fecha se tienen autorizados tres tiraderos oficiales, para que ahí se dispongan estos materiales generados de modo permanente por la industria de la construcción. Sin embargo, estos resultan insuficientes para atender la demanda vigente.
Los tiraderos son de dos tipos: socavones naturales o de restitución de sitio tras haberse sacado arena, grava y piedra. La Proespa es la encargada de vigilar a estos espacios para que operen dentro de la ley, sin embargo desde hace dos años resultan insuficientes los existentes, los cuales se encuentran al 80% de su capacidad instalada.
Hay tres tiraderos habilitados, dos de ellos al sur del estado, uno en San Antonio de Peñuelas y el otro lo tiene la Promotora Ambiental del Bajío, y el tercero se ubica en el ejido el Chacho, en Jesús María. Esto significa que la Secretaria de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua debe autorizar cuando menos tres socavones en el oriente, en el norte (en la zona metropolitana) y en el norponiente.
La industria de la construcción requiere de estos espacios en todos los puntos cardinales para que puedan trasladar los escombros a lugares autorizados, sin que les represente mayores costos de operación. Debido a esto, resulta muy fácil que incurran en la clandestinidad, tirándolos en lotes baldíos y en áreas naturales como ríos y arroyos.
Recalcó que en Aguascalientes hace falta planeación y coordinación entre los diferentes sectores para habilitar socavones de modo estratégico en el estado, para atender a los requerimientos de la industria de la construcción y lograr finalmente un control de esta problemática.
La aparición de los tiraderos clandestinos de escombros se observa fácilmente después del segundo y tercer anillo de circunvalación. Cada vez que se identifica uno de estos, se procede a la investigación. A la fecha existen seis reportes, donde tres desembocaron en denuncias formales que se traducirán en sanciones económicas por la contaminación del suelo, agua y de aire, así como a la biodiversidad.