Al concelebrar por la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Obispo Juan Espinoza Jiménez advirtió ayer a los católicos que la sociedad vive una grave y crónica afección cardiaca que parece propia de este tiempo, “en donde disminuye y muere el amor, el corazón se enfría, donde la gente no es capaz de amar ni sentirse amado”.

Agregó que la caridad en muchas personas se ha enfriado, después de dos años de vivir en pánico y de estar aislados, se tiene la oportunidad de acudir a la Casa de Dios donde las personas, dijo tienen un lugar y reciben cariño, amor, perdón y auxilio. “Ojalá que ninguna persona se sienta excluida, porque Dios ama, conoce, abraza y bendice a cada ser humano”.

El pastor subrayó que “el corazón de Dios crea, elige, sostiene, pero tambien se conmueve, se compadece, que es capaz de abrazar al pecador, es el Pastor que apacienta a la humanidad, que va en búsqueda de quien está perdido, por el herido, el que está solo, por el enfermo, acaricia a todos y da su vida por todos”.

EN SU HOMILÍA El Obispo expresó a los creyentes que “el corazón de Jesús es el amor en su máximo grado, es amor hecho obras, impulso generoso de sí mismo hacia la humanidad. Es tiempo de pedirle un trasplante de su corazón al nuestro para llenarnos de amor, perdón, de paz y paciencia”.