GUADALAJARA, Jalisco.- La última voluntad del «Charro de Huentitán» fue cumplida a cabalidad.
La Arena VFG se convirtió en un santuario para despedir a Vicente Fernández, quien falleció la mañana de ayer a sus 81 años luego de una convalecencia de más de cuatro meses en el hospital. El ídolo había pedido que ahí fuera su adiós, en su casa.
Cuando los acordes de «El Rey» sonaron, cerca de las 19:00 horas, comenzó la ceremonia en su nombre, aunque desde que se informó de su muerte su música se replicó una y otra vez a manera de homenaje en todos los rincones.
El Mariachi Azteca, que lo acompañó por más de cuatro décadas en los escenarios, tuvo los honores.
Sus hijos Alejandro «El Potrillo», Gerardo, Vicente Jr. y Alejandra; su amada Cuquita y nietos, visiblemente tristes, se encargaron de hacer las guardias junto al féretro del cantante mientras la música en vivo seguía.
Chente también estuvo acompañado por algunos famosos, como Edith Márquez y Pepe Aguilar, quien junto con sus hijos Ángela y Leonardo, hicieron guardias de honor; además de alrededor de 10 mil fans, que se dieron cita a la Arena para decirle adiós.
Al homenaje se sumó el Mariachi Nuevo Tecalitlán, para interpretar los temas favoritos del ícono musical, entre ellos «El Andariego», «Las Llaves de Mi Alma», «De qué Manera te Olvido», «Por Tú Maldito Amor» y «Volver Volver».
El nudo en la garganta llegó cuando Alejandro, mientras abrazaba a su madre, se unió a los músicos para entonar «Amor de los Dos», y aunque su voz se entrecortó por el llanto, el público manifestó su cariño con fuertes aplausos.
Vicente Fernández, uno de los grandes personajes de la historia de la música de México, falleció ayer a las 6:15 horas, en Guadalajara.
El aviso se hizo a través de las redes sociales del famoso.
Su muerte se dio tras más de cuatro meses internado a raíz de una lesión que sufrió por una caída en su rancho Los Tres Potrillos y haber sido diagnosticado con el síndrome de Guillain-Barré, que lo dejó sin movimiento y con la necesidad de respirar y comer con asistencia médica.
De acuerdo con Alejandra, la hija adoptiva del «Charro de Huentitán», su padre murió a consecuencia del síndrome.
«Murió por una falla orgánica derivada de la enfermedad de Guillain-Barré», declaró la joven ayer a su llegada al rancho.
Añadió que Doña Cuquita se encuentra tranquila, aunque cansada físicamente.
«Mi mamá está tranquila, en paz, ellos pasaron toda una vida juntos».
Y afirmó que los restos de su padre descansarán en su finca.
Vicente es considerado como «El Cuarto Gallo», junto con Pedro Infante, Javier Solís y Jorge Negrete, pues se les cataloga como los mejores cantantes de música vernácula de todos los tiempos.
Su música, su voz y sus interpretaciones lo convirtieron en fuente constante de orgullo mexicano.
A lo largo de su trayectoria de más de 50 años lanzó más de 80 discos, vendió cerca de 70 millones de de copias y le fueron otorgados decenas de premios internacionales.
Su cuerpo seguirá expuesto hoy en la Arena VFG para que el público pueda despedirse del «Charro de Huentitán», mientras que se espera que a las 15:00 horas está programada la misa de cuerpo presente, también en la Arena y para todo el público, aunque el sepelio será privado.
El Rey ha muerto, sí, pero ahora queda su leyenda. (Lorena Jiménez/Agencia Reforma)

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