CDMX.- Lo última música que escuchó Rosita Quintana fue la de sus discos.
Mientras sonaban sus interpretaciones de temas rancheros como “Los Bueyes’n” y “A los Cuatro Vientos”, la respiración de la mítica actriz, conocida como la “Dama de América”, se fue espaciando hasta que falleció ayer en la madrugada.
Después de un mes internada en el hospital, adonde llegó por un tumor de tiroides, los doctores le dijeron a sus cercanos que, a sus 96 años, la protagonista de Calabacitas Tiernas (1948) moriría por la edad, por lo que buscaron mantenerla feliz en sus últimos momentos.
Nacida en Argentina, pero nacionalizada mexicana, Quintana fue emblema de la Época de Oro del cine nacional por filmes como Susana (1951), de Luis Buñuel, y El Mil Amores (1954), con Pedro Infante.
“Ella siempre dijo: ‘A México le debo lo que soy’. Yo añado que les debe lo que será por siempre. Hasta el último día estuvo muy agradecida con las personas por su cariño, su amor”, compartió su nieta, Nicole Kogan.
La capacidad de habla de la artista se fue reduciendo por medicamentos controlados que tomó para los nervios los últimos nueve años, así que se comunicaba a señas, con el cuerpo casi inmovilizado, pero lúcida y consciente.
Su nieta Nicole fue la única familiar que pudo asistir al velorio, pues su hija adoptiva, Paloma, vive en Estados Unidos y no alcanzó a llegar; su hijo Sergio Nicolás, a quien tuvo con Sergio Kogan, no asistió por Covid.
Según lo previsto, la “Dama de América” será cremada y por la tarde llevarán sus restos a la Catedral. (Mauricio Ángel y Juan Carlos García/Agencia Reforma)