Un ejemplo de entrega y compromiso con la comunidad es el recuerdo que deja don Héctor Manuel del Villar Martínez, quien falleció ayer a la edad de 79 años, dándose a lo largo de su vida a servir a los aguascalentenses; se preocupó por fomentar los valores de la familia y promover programas de rescate de los jóvenes y adolescentes atrapados en los errores propios de la época.

Hombre disciplinado que supo compaginar diversas actividades, tanto en el ramo empresarial y en el sector público como representante de los industriales, dándose tiempo para caminar por las calles al lado de su esposa, doña María del Refugio Andrade.

Nació el 23 de septiembre de 1937 en la ciudad de Aguascalientes, sus padres fueron don José Ramiro del Villar García y la señora Graciela Martínez Valdivia. Sus estudios a nivel primaria los cursó en la escuela Antonia Ruiz de Chávez y la carrera comercial en el Colegio Alcalá.

Fue Presidente Municipal de 1987 a 1989, durante el gobierno del ingeniero Miguel Ángel Barbera Vega y uno de sus mayores preocupaciones era la recolección de basura, por lo que dispuso instalar 1980 contenedores, lo que significó un avance del 80% de recolección automatizada, algo que en ese momento fue una novedad ya que era más práctico depositar los desechos en un lugar cercano al hogar o la oficina sin necesidad de esperar el paso del camión, o dejarla a orilla de banqueta, lo que fue el principio de tener una ciudad limpia y que al paso de los años las sucesivas administraciones han recibido premios nacionales e internacionales por esta razón.

También atendió una reiterada demanda de los vecinos de Peñuelas, Jaltomate, Los Cuervos, Cañada Honda y Salto de los Salado, al construirles el panteón que tanta falta hacía, asimismo vigiló de cerca que de la misma manera que hubiera una reforestación en la ciudad se hiciera en las comunidades rurales.

En 1989 participó coordinadamente con las autoridades federales y estatales en el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), lo que permitió que se instalaran 11 mil metros de alcantarillado entre colectores y ampliaciones de la red, para beneficio de todo el municipio y de manera especial de la colonia Insurgentes

Durante su gestión impulsó un programa para darle orden al crecimiento de la ciudad, cuidando principalmente que no fuera hacia el poniente del Río San Pedro, al mismo tiempo generó la vinculación entre empresas e instituciones educativas.

Después que entregó el cargo, don Héctor del Villar fue coordinador de los ayuntamientos del estado y posteriormente asumió la dirección de los Centros de Integración Juvenil (CIJ), del que aún cuando se retiró continuó colaborando como presidente honorario hasta el último día.

Atrás del carácter serio que conservó había una alma bondadosa, que siempre se preocupó por los demás y supo tender la mano a quien lo solicitaba, de ello daban cuenta sus trabajadores de Rectificadora del Villar y el personal municipal, a varios de los cuales les entregó la base por considerar un acto de justicia que quien tenía ocho, diez y hasta doce años de servicios ya no estuvieran en la incertidumbre.