CDMX.- El primer actor Enrique Rocha, oriundo de Silao, Guanajuato, murió este domingo a los 81 años. El histrión fue conocido principalmente por sus papeles antagónicos en telenovelas como El Privilegio de Amar, además de su profunda voz que marcó a varias generaciones del público mexicano.
En cuanto sonaba la claqueta, Enrique Rocha se ponía serio para sus escenas, usualmente de villano, pues su imponente voz le permitía encarnar desde patriarcas incuestionables y estrictos (Dos Mujeres, Un Camino) hasta a un agente diabólico que quiso destruir a un ángel de la guarda (Serafín).
Pero en cuanto daban el corte, el actor guanajuatense, fallecido ayer a los 81 años de causas naturales, cambiaba.
Productores, actores y amigos que trabajaron con «Rochón», como le decían por la gravedad de su voz, resaltaron esa gran contradicción: el público lo recordará como el malo del cuento, pero ellos lo harán como alguien muy animado.
Rocha descubrió inesperadamente su profesión a los 17 años por una audición teatral a la que no llegó un actor.
Gracias a La Mentira (1965) llegaron otros melodramas, como Mundo de Juguete (1974), Cuando los Hijos se Van (1983), Mi Pequeña Traviesa (1997) y El Privilegio de Amar (1998).
Mientras interpretaba padres que no comprendían a los jóvenes, como en Rebelde (2004), curiosamente se convirtió en guía de los actores que iniciaban.
«Rocha fue un galán, un gran conquistador con esa voz y todos le hacíamos broma de, a esa edad, cómo estaba su corazón. Conocerlo era fantástico, porque estaba lleno de anécdotas. Su misma voz se prestaba para hacernos reír, para ser agradable.
«Ha dejado un legado muy grande y un vacío igual grande en el medio artístico», destacó Juan Osorio, que produjo Una Familia con Suerte. (Froylán Escobar y Mauricio Angel/Agencia Reforma)