Evlyn Cervantes
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El monitoreo de la calidad del aire en México es una práctica limitada para el propio Gobierno federal debido al alto porcentaje de estaciones que no generan información suficiente para evaluar si las ciudades cumplen o no con las Normas Oficiales Mexicanas (NOM), advierte el Informe Nacional de Calidad del Aire 2017.
Establece que del total de estaciones que conforman los 20 Sistemas de Monitoreo de Calidad del Aire (SMCA), distribuidos en 18 entidades del País, existen fallas en las que miden ozono, partículas PM10, partículas PM, dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono y dióxido de azufre.
Estas unidades no fueron capaces de generar información que cumpliera con los criterios de suficiencia de datos que se establece en las normas oficiales mexicanas correspondientes.
“El monitoreo de la calidad del aire en México muestra problemas operativos que se reflejan en el alto porcentaje de estaciones de monitoreo que no generan información suficiente para evaluar el cumplimiento de las NOM”, apunta el Informe publicado por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).
Los resultados del estudio muestran que, en general, en 2017 persistieron los problemas de calidad del aire en la mayoría de las ciudades evaluadas, principalmente por partículas PM10, partículas PM2.5 y por ozono.
De las ciudades que tuvieron capacidad de medición de monóxido de carbono, sólo en Querétaro se rebasó el límite normado, mientras que en Tula de Allende (Hidalgo) rebasó el límite normado de dióxido de azufre.
En tanto, de las urbes que tuvieron capacidad de medición de ozono sólo 6 por ciento cumplió con la norma correspondiente, 70 por ciento no lo hizo y en el 23 por ciento no se pudo evaluar la misma.
La Ciudad de México y su zona conurbada midieron el ozono en 34 estaciones de monitoreo y en todas se incumplió la norma, registrándose las concentraciones más altas en las estaciones Benito Juárez y Pedregal.