Roberto Zamarripa
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Cuatro ex presidentes nacionales del PRI coinciden en que votar por la reforma eléctrica del Presidente Andrés Manuel López Obrador es regresar al pasado y el partido podría extinguirse.
«Qué importa si está (el PRI) en el Gobierno o en la Oposición; nunca debe estar en contra de lo que está sucediendo en el mundo. Debe verse en el espejo. Un retroceso o quedarse petrificado en el pasado significa su verdadera extinción. El PRI debe jugársela con el futuro», señala Manlio Fabio Beltrones.
«Si aprueba una reforma tan radical y tan estatista como ésta no va haber diferencia con Morena. El PRI se va a convertir en un partido satélite de un nuevo partido hegemónico del siglo 21», indica Pedro Joaquín Coldwell.
«La iniciativa del Presidente López Obrador no tiene reparación, no tiene compostura alguna; es necesario que quede o en el ‘congelador’ o simple y llanamente sea desechada por quienes tienen compromiso con el futuro de México», dice Dulce María Sauri.
«Honrando sus documentos básicos existentes, el PRI debe de avanzar en la ruta de defender al medio ambiente, a los servicios públicos, a la salud pública y a la ciudadanía de percibir los beneficios de la transformación energética que vive México en el mundo, no cerrarle la puerta», juzga Enrique Ochoa.
En conversación con Grupo REFORMA, los cuatro líderes llaman a los legisladores priistas a votar en contra de la iniciativa presidencial que no dudan en calificar como una contrarreforma que pone en riesgo el medio ambiente, la competitividad, la calidad de los servicios y que causaría millonarias pérdidas económicas al País.
«La contrarreforma que se está proponiendo ahora en el Congreso, cambia el orden de despacho y pone por adelante de las energías caras y contaminantes, desplazando las energías limpias que son el presente y el futuro de la humanidad», explica Ochoa, líder del PRI entre 2016 y 2018. Y defiende su gestión en la CFE tan cuestionada por el Gobierno de la 4T.
«La reforma energética de 2013 fortaleció a la CFE. En los años 2016, 2017, 2018 e incluso 2019 tuvo utilidades, tuvo ganancias. Ahora este 2020, es el primer año de cinco donde la CFE arrojó pérdidas. Cada vez que se aleja más de la implementación puntual de la reforma del 2013, la CFE se debilita», asevera.
Al cuestionar el monopolio estatal en la generación y distribución de la electricidad que propone la iniciativa presidencial, Pedro Joaquín Coldwell, dirigente nacional del PRI entre 2011 y 2012, explica el riesgo económico de esa estrategia pues en 15 años, afirma, la expansión y la modernización de la infraestructura eléctrica requeriría 2 billones de pesos.
«¿De dónde va a salir esa cantidad si dependemos únicamente de recursos públicos? ¿ De quitarle recursos a otras áreas del presupuesto? ¿ De endeudar más al País? ¿Subir las tarifas? Necesitan la inversión del sector privado para complementar las carencias que hay de nuestros presupuestos públicos», indica.
Dulce María Sauri, presidenta del PRI entre 1999 y 2002, rechaza que le reste popularidad electoral al PRI ir en contra de la reforma de López Obrador.
«Para el PRI lo que es popular es mostrar una vez más su vocación reformista y su capacidad de visión de futuro», asevera.
Los dirigentes rompieron el silencio en la cúpula partidista donde no ha habido un pronunciamiento ni en favor ni en contra de la iniciativa presidencial a diferencia de los partidos con los que ahora está aliado el tricolor, PAN y PRD, que han rechazado la propuesta.
«Este impasse, el cual parece indefinición, puede servir para tomar las decisiones adecuadas y poder hacer que volvamos otra vez a la mesa a plantear cuestiones que ayuden a México. ¿Le conviene a los mexicanos esta reforma tal cual está redactada? Pienso que no», responde Manlio Fabio Beltrones.

¿De la mano del PAN o detrás de Morena?
«No, el con el PRI a la cabeza», plantea.