Los talleres como carpintería, corte y confección, dibujo técnico, electricidad, estructuras metálicas o forja y soldadura, talabartería y taquimecanografía, entre otros, han desaparecido de las escuelas secundarias para mal de muchos, pues no pocos alumnos, aparte de lograr un certificado de secundaria, se hicieron diestros en uno de esos oficios que se enseñaban en las escuelas; incluso, aquellos que no podían continuar estudiando en grados superiores, en una de estas actividades encontraban un medio de sustento, mientras encontraban algo mejor para su vida, o seguían perfeccionándose en el oficio. En la pasada administración (2012 – 2018), las autoridades educativas argumentaron que la educación secundaria debía modernizarse, de tal manera que, en lugar de inducir a los estudiantes hacia la formación de “mano de obra barata”, en los talleres se debería estudiar, para conocer, la transformación científica y la evolución de la tecnología, de los equipos, las herramientas, las materias primas y los productos.

Para abordar y desarrollar esta nueva percepción teórica de los talleres no se necesitaban espacios físicos especiales ni equipos ni herramientas específicos de trabajo, en el mismo salón de clases se podía leer, investigar y conocer sobre la transformación tecnológica y de las herramientas. Desde luego, todo en forma teórica igual como se estudian las demás asignaturas. Consecuentemente, los talleres que ya estaban instalados y funcionando se inutilizaron y costosos equipos y herramientas desaparecieron.

La inmensa mayoría de aquellos extraordinarios maestros que atendían de manera práctica los talleres se vieron obligados a jubilarse o a pensionarse, porque no se sintieron con la preparación idónea para atender, eficientemente, lo que se les ofrecía a cambio: atender informática o computación, o alguna otra asignatura como Química, Matemáticas o Inglés, entre otras materias; por otra parte, optaron por mejor retirarse debido a que no hubo autoridad que se preocupara por organizar su capacitación con miras de ubicarlos en otras áreas del conocimiento; de esta forma concluye la existencia de aquellos talleres.

Al iniciar la actual administración, en 2019 la Secretaría de Educación dispuso que volvieran a funcionar los talleres, pero no se les proporcionaron nuevos programas de estudio y tampoco se podían aplicar los de la administración pasada porque ya estaban derogados; lo que provocó confusión y caos entre los nuevos docentes de los talleres. Ante la desesperación, cada maestro empezó a realizar actividades de conformidad a su entender y a sus habilidades innatas. Fue hasta 2022 cuando la Secretaría de Educación dio a conocer los nuevos programas de tecnología (después de 4 años de confusión y caos en los talleres).

Ahora bien, ¿qué enfoque da la actual reforma a la Tecnología? Para empezar, la Tecnología, como tal, desaparece y junto con Educación Física y Tutoría, constituyen el campo formativo De lo Humano y lo Comunitario; y este campo “está orientado para que niñas, niños y adolescentes; de manera gradual, razonada, vivencial y consciente y desde la etapa inicial hasta el término de la secundaria: construyan su identidad personal mediante la exploración de gustos, intereses, necesidades, posibilidades, formas de entender e interactuar en diversos contextos sociales y naturales… Desarrollen sus potencialidades afectivas, motrices, creativas, de interacción y solución de problemas… Actúen en la resolución de situaciones y problemas que se presenten en distintos contextos, recurriendo a saberes, capacidades y habilidades que se generen a partir del diálogo familias –escuela- comunidad; entre otros fines.

Por todo lo anterior, hoy en tecnología, en algunos casos, se aborda el desarrollo emocional, los valores, y en otros, se dedica a dibujar, diseñar figuras en cartón o papel, tejer con estambres y en donde hay algunas computadoras, los alumnos se entretienen con ellas. En pocas palabras, la tecnología no tiene ni pies ni cabeza. Si hubiera dudas al respecto, se puede comprobar visitando los talleres en las escuelas.