Martha Martínez y Érika Hernández
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Morena perfila ampliar su presencia a nivel estatal. Diversos sondeos coinciden en que el partido ganaría siete de las 15 gubernaturas que están en juego, entre las que se encuentran Baja California, Colima, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
Además, señalan, enfrentaría una contienda cerrada en Michoacán y Guerrero, entidades en donde los candidatos Raúl Morón y Félix Salgado Macedonio fueron sustituidos, el último en medio de acusaciones de violación.
Pese a ello, según proyecciones de Morena, podría obtener la gubernatura guerrerense, con la hija de Salgado Macedonio, Evelyn Salgado, como abanderada.
El cambio ocurrió luego de que ambos aspirantes, al igual que una veintena más, no presentaran informes de gastos de precampaña, por lo que Instituto Nacional Electoral (INE) decidió retirarles la candidatura.
Otros estados en donde la 4T encararía una elección cerrada son Campeche y Chihuahua, en tanto que la Oposición se perfila para ganar Baja California Sur, Querétaro y Nuevo León.
En el caso de San Luis Potosí, la disputa estaría entre los candidatos de la alianza PAN-PRI-PRD, César Octavio Pedroza, y el abanderado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Ricardo Gallardo.
Las previsiones del partido se fueron desinflando conforme avanzó el año, ya que en enero, la dirigencia estimaba que de las 15 gubernaturas, al menos ganarían en 13.
Sea cual sea el escenario, el partido ampliará su presencia estatal, ya que dichas gubernaturas se sumarán a las que tiene actualmente: Ciudad de México, Chiapas, Puebla, Tabasco, Veracruz y Morelos, en donde el Mandatario es Cuauhtémoc Blanco, postulado por la alianza Morena-PES-PT.
Sin embargo, Morena también llega a la contienda con una seria fractura interna por la designación de abanderados.
Las candidaturas a gobernadores, alcaldías y diputaciones federales y locales importantes pasaron por las manos del líder nacional, Mario Delgado, y de una Comisión Nacional de Elecciones designada por él.
Morenistas acusaron durante el proceso que muchas posiciones fueron otorgadas a familiares de líderes o funcionarios, a personajes polémicos, sin militancia ni trabajo en el partido, a acusados de algún delito o a ex panistas y ex priistas.
Y aunque la dirigencia argumentó que los candidatos fueron seleccionados por encuestas, éstas no se dieron a conocer, ni siquiera a quienes participaron en ellas, lo que provocó acusaciones de opacidad y simulación.
“Las candidaturas, como si de monedas de cambio se tratase, fueron repartidas entre favorecedores políticos sin otorgarle la más ínfima importancia a las destacadas trayectorias de diversos actores políticos”, indicó el diputado morenista Porfirio Muñoz Ledo.
Entre los grupos beneficiados con dicha repartición se encuentra el de Gabriel García, coordinador de Programas para el Desarrollo del Gobierno federal, y entre los excluidos, el de Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional.
Asimismo, una de las acciones que generó malestar entre los morenistas fue el envío de delegados, por parte de la dirigencia, a los 15 estados donde se elegirán gobernadores.
Lo anterior debido a que muchos llegaron imponiendo reglas y repartiendo candidaturas, por lo que Delgado decidió remover a varios de ellos.