Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, como he venido abordando en esta serie de entregas semanales sobre el tema de la administración federal actual en el sector agua que podría esperarse, aún faltan temas por mencionar de los diversos pendientes, pero ahora quiero detenerme en un breve recuento de lo que hay a nivel nacional y nivel local, qué fue lo característico del año y qué podemos esperar en el que comenzará en cuestión de horas. La situación de México y Aguascalientes es crítica, en cuanto al uso del recurso hídrico, a causa de la sobreexplotación, contaminación y mal uso de las fuentes de agua. En algunos lugares, la mala calidad del agua se convierte en una merma para poder disponer del vital líquido.

A nivel nacional cerramos con esas cifras: 12 millones de personas no tienen acceso al agua potable. 102 de los 653 acuíferos son sobreexplotados. 46% del agua se pierde a través de fugas de la red de abastecimiento, 80 por ciento de los cuerpos de agua está contaminada con descargas de aguas industriales. 1 de cada 100 litros de lluvia es captado para su aprovechamiento.

A nivel local, nos encontramos que en este año 2018 destacó el anuncio de la Alcaldesa de que la “concesionaria se va”, pero aún no ha quedado claro qué o quiénes cubrirán el servicio, qué modelo, qué reglas, porque lo único que se ha comentado es la visión jurídica, pero esto es sólo un componente que entraría a lo que comprende el título de concesión, no a la concesión en sí, no a lo técnico, aunque esté comprendido en los anexos del título, he mencionado en ese espacio que la operación de un servicio de agua es complejo y sus diversos procesos lo son, desde lo técnico, operativo, comercial, atención al cliente o usuario, como decidan llamarle, calidad del agua y sus diversos subprocesos.Brindar un buen servicio es más que complicado.

La otra incertidumbre a nivel estatal se caracteriza por los vacíos existentes, destacando la desaparición de lo que fue el Inagua, más allá del mal manejo y desvío de recursos que pudo haber, no se justificaba su desaparición, requería un redireccionamiento por la propia necesidad de una buena gestión del agua, se perdió una instancia tan útil como pudo ser un organismo público descentralizado con todas sus ventajas, para pasar a ser una más de las áreas del Poder Ejecutivo centralizado, así que la gobernanza y la implementación de políticas públicas no pasará de ser parte de un discurso, pero hasta ahí, hace un año en este espacio lo denominé el sexenio perdido del agua en Aguascalientes.

Por otro lado, el Poder Legislativo ha quedado a deber con una legislación actualizada en la materia, y el Ejecutivo con los reglamentos oportunos y actuales, podemos decir con la cintura en la mano que Aguascalientes, quien padece problemas vinculados al del agua, se encuentra en una orfandad hídrica, nuestras instituciones son débiles, aspecto que se matiza con el papel ni siquiera secundario sino terciario que le dará el gobierno federal.

Puede parecer pesimista este escenario, lo es, así que no resta más que explorar otras vías alternas que permitan superar lo disfuncional que se muestran las instancias de agua, debemos innovar y ser más atrevidos.

El agua es el recurso natural más importante con el que contamos. Cuando una población no tiene acceso al agua potable, tampoco puede ejercer otros derechos como la vivienda digna, salud o educación, pero además afecta a la industria y por lo tanto a las fuentes de empleo, pues es el insumo más importante de cualquier actividad económica, y en el ámbito político, el escaso acceso al agua se ha convertido en una fuente de conflicto entre comunidades.

La administración que comienza parece no haberle dado importancia a la necesidad y problemática del sector agua, los recortes al presupuesto han sido significativos, permítanme darle una muestra: la Conagua tuvo un presupuesto para el 2018 de 27,369 millones de pesos, para el 2019 es de 19,227 millones de pesos, en cuanto a infraestructura en agua potable, alcantarillado y saneamiento de 7,616 millones de pesos en 2018, paso a 4,680 millones, lo que significa una reducción de 2,936 millones de pesos.

Aún no se cuenta con una ley para el sector y su reglamentación adecuada, tanto la legislación, como presupuesto y acciones son fundamentales para el cumplimiento o poder garantizar el derecho humano al agua. En la Intercensal2015 de INEGI, indican que la mayoría de la población tiene acceso al agua potable, no reflejan la realidad de muchas personas, pues no es lo mismo que el agua llegue a ellas por medio de pipas a que el agua de calidad esté disponible las 24 horas en los hogares.

Según datos oficiales de la referida intercensal, a nivel nacional se tiene más de 90 % de cobertura de agua potable en el ámbito rural y urbano con 94.5 % de disponibilidad de agua entubada en las viviendas habitadas, mientras que la disponibilidad del drenaje es un poco menor 93.1 % de cobertura en las viviendas; en la disponibilidad del servicio sanitario se tiene una cobertura de 97.1 en las viviendas habitadas del país.

Si se contrasta estas cifras con las correspondientes a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que están mejor desarrollados y con mayor información se desciende hasta un nivel de cumplimiento del 25 % en cuanto a los servicios de agua bien gestionados.

En México se trata muy poca del agua residual municipal, el porcentaje oscila entre 30 y 40 por ciento a nivel nacional, y la capacidad total de tratamiento también es baja, representando 50 % del volumen total de producción de aguas residuales. Como podrá constatarse, la problemática del agua es de gran dimensión y a esto súmele las falacias y confusiones respecto a la privatización del agua. El reto es mayúsculo y superlativo, lograr que en México y Aguascalientes el agua nos alcance será una odisea, en la que el discurso político dirá (y a veces desinformado y contradictorio) y en la práctica será marginada.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

Nota: Directivos y personal de El Heraldo Aguascalientes y estimados lectores que en conjunto hacen posible que esta columna se publique, les deseo un próspero 2019, año de éxitos y concretización de proyectos, cosecha de esfuerzos y lo más importante, plenitud de bendiciones en su seno familiar.