Aquellas mujeres que hayan enfrentado casos extremos de violencia y su seguridad se encuentre en riesgo, podrían comenzar a ser canalizadas para ser atendidas en refugios de otras partes del país, a fin de que reciban la atención necesaria, y darles protección a ellas y sus familias, dio a conocer la coordinadora del Centro de Justicia para Mujeres, Blanca Estela López Montoya.

Para tal efecto es que se ha establecido un convenio con un refugio a donde serán enviadas mujeres que han padecido el maltrato extremo, con la idea de que puedan recuperarse y no sólo eso, empoderarse y se reincorporen a una vida productiva, además de dar la oportunidad de que sus hijos e hijas también logren salir adelante.

Por lo pronto, hace unos días ya fue enviada la primera mujer en esas condiciones a dicho refugio, en donde se espera pueda permanecer por un lapso de tres meses, recibiendo talleres, capacitación y atención psicológica, y una vez que transcurra ese tiempo se podrá valorar el avance y si está lista para reiniciar su vida social y productiva.

Además, se contará con el apoyo del Servicio Nacional del Empleo, a fin de que se les pueda abrir la oportunidad de que se incorporen al trabajo y se den cuenta que son capaces de valerse por sí mismas.

La funcionaria del CJM refirió que este Centro cuenta con una casa de transición, en donde las mujeres víctimas de violencia son resguardadas por un máximo de una semana, para recibir atención psicológica y jurídica; además, en caso de necesitar atención de albergue, para que no estén en convivencia con quien las agrede, se tiene el apoyo de los refugios de Mujer Contemporánea y Medio Camino, en donde son recibidas con sus hijos por entre dos semanas y tres meses.

López Montoya expuso que en lo que ha avanzado de este 2021, han sido tres mujeres con sus familias, las que han ingresado a la casa de transición del Centro de Justicia, tras haber padecido violencia física, y durante 2020, que ha quedado marcado por surgimiento de la pandemia por COVID-19, también se tuvo un repunte considerable en los casos de violencia y por tanto, un aumento en la atención psicológica principalmente, de las que ahora se brindan hasta cinco atenciones, cuando hasta 2019 eran tres.