Ariadna Rotceh Barragán Lobo 
Agencia Reforma

CDMX.- Las mujeres privadas de la libertad viven su periodo menstrual en condiciones indignas.

“Usan calcetines, playeras como toallas sanitarias y sin agua suficiente. Es un trato discriminatorio, de desigualdad y de violencia”, afirma Beatriz Maldonado, fundadora y directora de Mujeres X la libertad, rumbo a la manifestación que este miércoles por la tarde realizarán en el zócalo de la Ciudad México.

Con la consigna “Periodo Menstrual Digno”, la organización solicita que el Estado visibilice las condiciones y necesidades de las mujeres en reclusión. “Pedimos que se doten toallas femeninas gratuitas en el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla”, indica Maldonado.

Explica que, si bien ese producto se puede comprar al interior del Centro, el costo es de 35 a 50 pesos. “No lo pueden pagar. No hay trabajo. Si antes del Covid-19 ya había una crisis enorme, ahora con la pandemia el olvido es total”, asegura.

Refiere que las mujeres que no reciben visita enfrentan su periodo con mayor crudeza.

“Estamos hablando de cerca de 300 mujeres que se encuentran en los dormitorios E y F. Yo lo viví. Ellas son las más invisibles. Lavan la ropa de otras compañeras, pero si no les alcanza para comprar las toallas utilizan sus calcetines o sus playeras que tienen que tirar porque no hay agua suficiente. La falta de agua es enorme. Abren las llaves a las 7 de la mañana y la cierran a las 9 de la mañana, quienes no tuvieron bote o no alcanzaron agua pues tienen que tirar esa ropa. Eso ha provocado riñas y enfermedades. Se viola un derecho humano”.

La Ley Nacional de Ejecución Penal, en su artículo 10, reconoce el derecho de las mujeres privadas de su libertad a contar con las instalaciones adecuadas y los artículos necesarios para una estancia digna. Y señala como “prioritarios” los artículos para satisfacer sus necesidades de higiene.

De acuerdo con la Regla 5, de las Reglas de las Naciones Unidas para el tratamiento de las reclusas y medidas no privativas de la libertad para las mujeres delincuentes o Reglas de Bangkok, los recintos destinados al alojamiento de las reclusas deberán contar con las instalaciones y los artículos necesarios para satisfacer las necesidades de higiene propias de su género, incluidas toallas sanitarias gratuitas y suministro permanente de agua.