Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Las mujeres que integran el Plantón de Familiares de Feminicidios, que desde el 6 de julio permanece frente al Palacio Nacional, pintaron en la explanada del Zócalo capitalino una cruz rosa gigante y una leyenda para demandar una reunión con el Presidente.
Las inconformes también insisten en la modificación de varias leyes para castigar a los feminicidas menores edad y para apoyar a los huérfanos de mujeres asesinadas.
Malú García Andrade, presidenta de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, explicó que hace una semana se reunió con la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, para avanzar en la modificación de las leyes, pero que a la fecha no tienen nada por escrito.
“Buscamos la modificación de la Ley de Menores Infractores para que todos los mayores de 15 años sean juzgados y sentenciados como adultos por delitos graves como el feminicidio; también una modificación a la Ley de Orfandad, para crear una base de datos de huérfanos de mujeres asesinadas, no de feminicidio, porque es muy común que la Fiscalía reclasifique el delito de feminicidio y deje sin apoyo a los niños”, refirió.
Otra solicitud es cambiar la Ley de orfandad que, dijo, por ahora da preferencia a los abuelos paternos para quedarse con la custodia de los niños.
“Eso es muy grave, porque generalmente el marido es el asesino de la mujer”, señaló García Andrade, cuya hermana fue asesinada en 2001 en Ciudad Juárez, Chihuahua, a los 17 años de edad.
Según la activista, el año pasado fueron asesinadas 3 mil 825 mujeres y este año van más mil 680, en casos donde el 60 por ciento de los crímenes son cometidos por menores de edad.
En el plantón que fue instalado desde hace más de un mes se encuentra también la señora Lidia Florencio en espera de justicia por el asesinado de su hija Diana Velázquez Florencio, cometido el 2 de julio de 2017.
Aunque el cuerpo había aparecido a dos calles del Ministerio Público de Chimalhuacán, Estado de México, las autoridades no lo informaron sino hasta una semana después, contó.
“El caso de mi hija es un ejemplo de impunidad, porque todos los casos están llenos de negligencia, y hasta el Presidente no pone la atención adecuada a toda esta violencia que estamos viviendo”, criticó.