Veronica Gascón
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Mujeres casadas, con hijos o que vivan con adultos mayores son las que tienen menos probabilidades de incorporarse a la fuerza laboral, según un análisis de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.
Un modelo de probabilidad desarrollado por la Comisión, advirtió que las mujeres casadas o en unión libre registran 56.6 por ciento de probabilidades de encontrar un empleo.
Pero aquellas que se encuentran en otra situación conyugal tienen 71.6 por ciento.
En tanto que las mujeres que viven en hogares con integrantes menores de 5 años tienen solo 56.6 por ciento de oportunidades, contra 63.1 por ciento de aquellas que presentan la situación contraria.
Mientras que quienes viven en hogares donde hay al menos algún adulto mayor de 70 años o más, tienen 56.6 por ciento de probabilidades contra 61.3 por ciento de aquellas que se encuentran en una situación distinta.
«En general, estar casada o en unión libre, en el grupo etario de 45 a 54 años, vivir en hogares con integrantes menores de edad o adultos mayores, no ser jefa del hogar, o participar más en las actividades del mismo, reduce la probabilidad de participar en la fuerza laboral», dijo la Conasami.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) aseguró que hay más mujeres que están disponibles para trabajar, pero no lo hacen porque no encuentran un empleo.
Mientras que hay 2.9 millones de hombres en esta condición, esta cifra asciende a 4.7 millones en el caso de las mujeres.
«Además de reflejar las diferencias en la percepción que hombres y mujeres tienen sobre sus posibilidades de conseguir trabajo, esto significa que 14.4 por ciento de la fuerza potencial femenina no está siendo aprovechada debido a una percepción de pocas oportunidades laborales, que resulta en pocos incentivos para buscar empleo.
«En contraste, la cifra para los hombres es de 5.2 por ciento», señaló el Imco, en su análisis sobre el mercado laboral del primer trimestre del 2022.
Sobre los puestos creados en los primeros tres meses del año, la mayoría fueron informales.
Esta situación fue mayor entre las mujeres, ya que ocuparon 7 de cada 10 nuevos puestos informales en este periodo.
Mientras que solo 4 de cada 10 formales que se crearon fueron para ellas.
El Imco consideró que para que se incentive una mayor participación femenina en la economía es necesario ajustar políticas de contratación tanto en el sistema público como el privado, al garantizar igualdad en las oportunidades para ambos sexos.
«Además, la reducción en la diferencia salarial es fundamental para generar una percepción de un mercado laboral igualitario», subrayó.

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