Diana Hernandez De Paz 
Agencia Reforma

CDMX.- Si bien hubo puntos en la Ciudad de México donde se registraron grandes aceleraciones del suelo, la distancia de la Capital con el epicentro del sismo de ayer pudo ser un factor que evitó mayores afectaciones en inmuebles e infraestructura pública, de acuerdo con los últimos reportes.

Así lo consideró Alfredo Sandoval Villalbazo, del departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana, quien apenas hace dos semanas explicó cómo la aceleración del suelo hizo que un microsismo de magnitud 2.9 en la Alcaldía Benito Juárez se sintiera con bastante intensidad.

“El microsismo de este domingo que pasó fue más o menos, generó una aceleración de 12.5 gals (un centímetro sobre segundo cuadrado). Para poner en perspectiva, la caída es de 980 gals, según los registros del sismo de hoy las aceleraciones fueron bastante más intensas, según se ve en la Ibero fueron 11.68, pero en la Cibeles 43.37 gals”, explicó el especialista.

Sandoval detalló que los dos factores fundamentales para entender cómo percibimos el sismo son la magnitud y la distancia del epicentro. Este martes la CDMX estuvo a más de 500 kilómetros. En contraste, en 2017 el epicentro fue en la frontera entre los estados de Puebla y Morelos, a escasos 120 kilómetros de la Capital.

“Eso da un tiempo grande para poder reaccionar ante la alerta sísmica, a cinco kilómetros por segundo que viaja la onda, nos dio más de un minuto para poder salir. En los microsismos no nos da ni dos segundo, aunque sean chiquitos. El otro factor muy importante es la frecuencia, cuántas idas y vueltas da el movimiento oscilatorio.

“Aquí estábamos lejos de las frecuencias de resonancia”, indicó.