Aseguran las autoridades gubernamentales y policíacas que el crimen organizado “no entrará” a esta entidad y fundamentan sus dichos en el blindaje que han creado a la entrada de los cuatro puntos cardinales y en la colaboración del Ejército Nacional, sin embargo el aumento de homicidios dolosos en Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato y Jalisco, justo los que están en torno a Aguascalientes, obliga a redoblar el esfuerzo para evitar que en algún momento llegue a afectarse con la “operación cucaracha”, como se conoce la movilidad delincuencial cuando se incrementa la persecución en su lugar de residencia.

Es una realidad que pese a esa defensa que aseveran existe, resulta incontrovertible que periódicamente asesinan aquí a narcomenudistas, lo que se atribuye a la disputa que hay por esta plaza entre dos o más cárteles, por lo que buscan acabar con la competencia ultimando a quienes representan  el último eslabón en la venta de estupefacientes, con una clara demostración de que hay grupos que están aquí y se dedican a esa labor.

El problema radica en que de crecer la guerra entre sí y sumado a la persecución policial, buscarán desplazarse hacia un lugar en el que puedan continuar con sus actividades y es ahí en donde está el peligro de que lo hagan hacia este estado.

En la edición del pasado 5 de enero, el periódico Reforma mencionó que 2020 fue un año en el que Zacatecas, San Luis Potosí, Sonora, Guanajuato y Michoacán registraron un aumento en la tasa de homicidios dolosos, en tanto Campeche, Chiapas, Baja California Sur, Coahuila y Aguascalientes presentaron en ese orden el menor número de muertes violentas por cada 100,000 habitantes.

Para Aguascalientes es positivo que se reconozca como el lugar en que menos crímenes se cometen, pero también es un reto mantener ese orden, porque si las condiciones en territorios vecinos se tornan difíciles los cárteles no vacilarán en enviar a su gente hacia acá, por ello tendrá que trabajarse mucho en materia de vigilancia terrestre y aérea y a través de reuniones con organismos de inteligencia.

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública subraya que Zacatecas registró un incremento de 34%, al pasar de 30.82 a 41.4 homicidios por cada 100,000 habitantes y donde más se ha acrecentado es en los municipios de Fresnillo, Guadalupe, Calera y Zacatecas capital, que incluye multihomicidios en donde varios de los fallecidos eran niños o adolescentes.

Guanajuato es otra entidad que presenta un alto nivel de violencia, al aumentar en 11% la tasa anual. Hasta noviembre llevaba 4,190 muertes violentas, un promedio de 380 al mes y sobresalen las ciudades de Irapuato, León y Salamanca, con la disputa entre los cárteles Jalisco Nueva Generación y el de Santa Rosa de Lima.

El mismo Secretariado informa que de enero a noviembre de 2020 se cometieron en Jalisco 2,376 homicidios, de los cuales 1,592 fueron dolosos y 784 culposos, además se informa que el 21 de diciembre tuvo lugar un enfrentamiento en Encarnación de Díaz (La Chona) entre elementos de la Guardia Nacional y hombres armados, con un resultado de un militar muerto y tres heridos. Es de destacarse que en base al Observatorio Nacional Ciudadano, La Chona registra una tasa de 9.91homicidios dolosos por cada 100,000 habitantes, por lo que es uno de los municipios jaliscienses con mayor incidencia.

Cada uno de los datos que se mencionan en estos párrafos debe ser una advertencia para las autoridades de Aguascalientes y en lo posible evitar que pandillas armadas se movilicen hacia esta entidad.

MANDO DIOCESANO

Al igual que sucede con la autoridad civil, la Iglesia Católica tiene normas que le permiten mantener la conducción de una porción en cualquier parte, por lo que cuando es necesario cubrir un cargo, sea por enfermedad o fallecimiento, se designa un sustituto que estará en funciones mientras se nombra al nuevo titular.

En el caso de la Diócesis de Aguascalientes, tras la muerte del obispo José María de la Torre Martín, se nombró al presbítero Juan Gabriel Rodríguez Campos para que funja como Administrador, cargo en el que permanecerá hasta que la Santa Sede nombre al nuevo pastor, de lo que no hay un tiempo límite.

Con lo anterior se le da continuidad a las tareas que tiene encomendada cada parroquia, que se ubican en toda esta entidad y parte de Jalisco y Zacatecas, que están a la espera de conocer al guía.

En otras ocasiones se ha registrado situaciones parecidas, fue el caso de cuando fungía como obispo don Salvador Quezada Limón, al nombrarse al obispo Alfredo Torres Romero como Administrador Apostólico, o sea “sede plena”de octubre de 1975 a diciembre de 1976, y de Ricardo Guízar Díaz como obispo auxiliar de febrero de 1978 a febrero de 1984. De manera oficial se dijo que en ambos casos fue por el estado de salud del doctor Quezada, pero otras versiones apuntan a las desavenencias con algunos sacerdotes que desobedecían las órdenes del prelado.

De los asuntos internos de la Diócesis poco se sabía, por lo que la feligresía mantuvo su apoyo al guía diocesano, que con humildad y paciencia continuó con su labor. Se le recuerda como un hombre caritativo y muy cercano a la gente. Fue el creador e impulsor del Quincenario y de la Romería, como parte de la devoción que le tenía a la Virgen María, al grado que él mismo coronó la imagen que se encuentra en la Catedral, el 15 de agosto de 1983. Más de 100 sacerdotes recibieron de sus manos el orden presbiteral, emitió alrededor de 700 circulares y erigió 17 parroquias.

Falleció el 20 de noviembre de 1993 a las 9.30 horas en el Hogar del Anciano, que él fundara, y fue velado en la Catedral. La misa exequial tuvo lugar el día 22 y la presidieron el obispo de Zacatecas, Rafael Muñoz Nuñez (que luego sería designado obispo de Aguascalientes) y el obispo de León, Rafael García González y finalmente fue sepultado en la parte posterior del altar mayor de la Catedral, lápida que bendijo en 1994 el obispo de Tijuana, Emilio Carlos Berlié Belaunzarán, quien fungió por varios años como vicario diocesano en esta localidad, al lado de monseñor Quezada.

El recién designado Administrador para la Diócesis, Juan Gabriel Rodríguez Campos, es director de la Ciudad de los Niños y permanecerá en el cargo hasta la designación del nuevo obispo y según los preceptos del Derecho Canónigo, tiene los deberes y goza de la potestad del obispo diocesano, salvo de todo aquello que por el mismo Derecho esté exceptuado, sus funciones como administrador diocesano cesarán cuando el nuevo titular asuma el cargo.

Es importante recordar que en el orden continuo, primero estuvo don Rafael Muñoz, que por sus enfermedades pasó a situación de retiro, sucediéndole don Ramón Godínez Flores, pero por cuestiones del destino murió don Ramón, por lo que don Rafael – que presidió las exequias en la plaza de armas -, estuvo al frente de la Diócesis hasta la llegada de don José María de la Torre Martín. También es digno de mención que don Ramón ordenó el rescate de la capilla de la  Virgen de Lourdes, en donde se construyeron tres tumbas, considerándose que la primera sería para don Rafael, pero la ocupó Godínez Flores, luego don Rafael y ahora don José María.

SIN VISO DE CAMBIO

Los constructores empiezan el año con mínimas esperanzas de que la situación sea diferente a 2020, porque del gobierno federal es poco lo que podría esperarse y sólo a nivel estatal y municipal habría algo de inversión, lo mismo que del sector privado, pero muy lejos de lo que requiere este sector tan golpeado por la crisis epidemiológica y por el nulo apoyo de la administración central, que sólo promete que habrá una mejoría sin que esta se materialice. El problema se resiente en cascada, ya que las empresas dan trabajo a los contratistas y éstos a su vez a miles de trabajadores, por lo que al no haber programas o ser estos muy reducidos sólo les queda dedicarse a otra cosa, en espera de que la situación sea diferente.