Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

La Secretaría de Educación Pública y el Instituto de Educación del Estado han manifestado a los padres de familia que sus hijos no tendrán problemas para su evaluación, toda vez que los estudios realizados en casa por los alumnos, durante el confinamiento, se sumarán y promediarán con las evaluaciones de las clases presenciales que se desarrollaron hasta el pasado mes de marzo; para obtener, en conjunto, las calificaciones definitivas con validez oficial del ciclo escolar 2019 – 2020.

Cada maestro tiene los datos de evaluaciones aplicadas a sus alumnos en los dos primeros trimestres, comprendidos de agosto de 2019 a marzo de 2020. En cambio, de los aprendizajes en casa hay claros oscuros; porque no todos los alumnos han estado entregando sus evidencias de trabajo por diversas razones que se han estado comentando desde semanas anteriores: carencia de dispositivos electrónicos, falta de capacitación, insuficiencia de tiempo y disposición de los padres para apoyar a sus hijos, dificultad para estudiar a distancia, entre otras limitaciones. Un grupo de maestros de las escuelas secundarias públicas ubicadas en el centro y suroeste de la ciudad de Aguascalientes, comentaban con preocupación que, del turno matutino, por cada 34 alumnos por grupo un promedio de 19 estudiantes están entregando trabajos vía WhatsApp, y que en el turno vespertino tan sólo 3. Es probable que en otras escuelas sea mayor el número de los que están reportando sus trabajos, pero con seguridad no serán todos. De los que sí están cumpliendo con las tareas, sus maestros tienen más elementos para sumar y promediar con las evaluaciones que ya disponen; la dificultad estaría con los que no están enviando los trabajos. Habrá que conocer, ¿por qué motivos?, para no ser tan drásticos en las valoraciones.

Por norma, el maestro es el facultado para otorgar las calificaciones a sus alumnos, sin perjuicio de que, en esta ocasión por razones obvias, se podrá dialogar (en algunos casos) con los padres de familia para conocer lo que se hizo en casa académicamente o lo que obstaculizó los aprendizajes. Los dos primeros trimestres, de clases presenciales y de evaluaciones, podrían tener un peso aproximado de 70 %, y lo hecho en casa se sumaría y promediaría para acreditar el ciclo escolar 2019 – 2020; en el entendido de que las calificaciones fluctuarían entre dieces y seises, sin faltar algunos cincos.

Para los maestros no será muy complicado rubricar las calificaciones, porque conocen a sus alumnos; en cambio, lo que sí será un gran desafío, cuando se reanuden las clases presenciales, será regularizar, remediar o nivelar, los conocimientos de los alumnos de conformidad con lo que establecen los respectivos programas de estudio y de acuerdo, también, con las condiciones y capacidades de los estudiantes; pues no debe olvidarse que los alumnos son diversos. ¿Qué hacer para la regularización? Los docentes saben que el punto de partida es hacer una evaluación diagnóstica para conocer el grado de dominio que los alumnos tienen sobre los aprendizajes esperados en cada asignatura y en cada programa de estudio; pero también se deben considerar los factores que incidieron (para bien o para mal) en el proceso de aprendizaje. Los resultados del diagnóstico darán la pauta de lo que se debe hacer en cada caso o en grupos pequeños; sin perder el punto de vista de la diversidad de los educandos. Regularizar no quiere decir nivelar a todos en la misma medida y al mismo ritmo sino, de acuerdo con el criterio de diversidad, lograr que cada alumno aprenda y avance de conformidad con sus condiciones y capacidades; y tal vez esto sea lo más complicado porque no es lo usual en la práctica cotidiana. En tal virtud, ¿alcanzarán las tres semanas de agosto para las regularizaciones?

 

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