De cara a la segunda evaluación en preescolar, primaria y secundaria correspondiente al año lectivo 2020-2021, la directora de educación Básica del IEA, Lourdes Carmona Aguiñaga, señaló que la próxima semana iniciará este proceso de aplicación de actividades para determinar la calificación de los alumnos. La recomendación a los maestros es no basarse sólo en un examen de preguntas y respuestas.

Comentó que las boletas se entregarán a los padres de familia a partir del 23 de marzo. La carga de calificaciones deberá ocurrir en la semana previa del 16 al 19 de marzo. El 12 de marzo será un día de descarga administrativa, donde los profesores deberán sentarse a valorar los productos de aprendizaje, cuantificarlos para traducirlos en calificación y, posteriormente, hacer el registro de ésta en el sistema.

En entrevista con El Heraldo, la titular de educación básica explicó que el examen no debe ser el instrumento sobre el cual se asigne una calificación al estudiante. “Esa tentación debe ser eliminada en estos tiempos de educación a distancia; hay que hacer una valoración sobre los avances de los estudiantes en torno a los aprendizajes fundamentales”.

Así pues, agregó que los maestros tienen la encomienda de evaluar a sus estudiantes de acuerdo al avance que tienen respecto a los aprendizajes fundamentales de cada quien en lo individual, ya que todos los seres humanos son distintos; por lo tanto, el profesor debe identificar el punto de partida de su alumno para evaluarlo mediante un trabajo, una charla, un dibujo, la elaboración de un cartel, una carta, un cuento, entre otros instrumentos.

Lourdes Carmona Aguiñaga comentó que, gradualmente, los profesores adoptan este esquema de evaluación formativo. En preescolar ya sucede al 100 por ciento, mientras que, en el caso de la primaria, no hay problemas en los tres primeros grados. La adopción del esquema comienza a complicarse en la medida en que crecen los estudiantes; es decir, en la primaria mayor.

En el caso de la secundaria, reconoció que los maestros todavía están muy casados con el tema del examen y, por tanto, la calificación que obtienen en ellos los estudiantes es la que finalmente registran los docentes; sin embargo, la exhortación a estos es incorporarse a este tipo de evaluación. Es decir, con base en diversas actividades que se dejan a los adolescentes y no únicamente en la memorización de datos.