Noé García Gómez

El eufemismo es una palabra o expresión más suave o decorosa con que se sustituye otra considerada tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca. Entre las causas que se aducen para explicar el fenómeno eufemístico se encuentra la pretensión del hablante de comportarse de manera respetuosa.

Nuria barranco en su trabajo El eufemismo léxico del discurso político y sus efectos cognitivos cita a Rodríguez González que dice “Cuando se analiza el funcionamiento del eufemismo en el discurso político, sin embargo, suele ponerse de relieve la facilidad con que se usa como instrumento desinformativo al servicio de la propaganda; en este sentido, y a diferencia del eufemismo que funciona como estrategia de cortesía al servicio de las relaciones interpersonales, el eufemismo del discurso político parece responder a menudo a la intención de falsear la realidad y de confundir al receptor en provecho del emisor” este extracto describe perfectamente la realidad que el actual gobierno federal ha utilizado comunicacionalmente, especialmente en la crisis de salud por el Covid-19, veamos por qué.

A inicio de año cuando diferentes países del orbe comenzaron a padecer la crisis de salud por el COVID-19 en México dejo pasar la oportunidad de prepararse para enfrentarlo; de hecho el subsecretario López-Gatell reconoció que en febrero nuestro país vendió a China cubre bocas y equipo médico, que meses después se tuvo que comprar a un precio mayor y de menor calidad; y siguió una cronología de displicencias como las siguientes.

El 4 de marzo cuando surgían los primeros enfermos en nuestro país, el presidente López Obrador declaraba que “abrácense, no pasa nada.”

El 18 de marzo cuando se rebaso la centena de infectados el presidente, en su conferencia matutina, sacó escapularios para decir “detente enemigo que el corazón de Jesús está conmigo” dando a entender al pueblo de México que la política del gobierno estaba sustentada en la fé y no en un plan.

El 22 de marzo con los dos primeros muertos por covid-19, Andrés Manuel grabó un video comiendo en una fonda e invitando a la gente que no dejara de salir a hacer su vida normal.

El 26 de marzo con más de quinientos infectados detectados y casi la decena de muertos, decía el presidente que el 19 abril pasaría la gravedad de la pandemia.

El 2 de abril, con medio centenar de muertos y más de 1500 infectados declaró “nos vino como anillo al dedo esta enfermedad, para afianzar el propósito de la cuarta transformación”.

El 26 de abril en el mayor pico de infectados con 14,672 y 1351 decesos por Convid-19 declara en un mensaje que “vamos bien, se ha podido domar la epidemia”.

Tres días después el 29 de abril, con casi quinientos muertos más en esos tres días, y 17,779 infectados dice que el contagio se contuvo y se volvió horizontal.

Fue hasta el 12 de mayo que el presidente reconoce que un mes y medio antes, recibió un informe en el que le decían que podían ser rebasados.

Un día después el 13 de mayo presenta un difuso plan de reapertura utilizando términos que llaman la atención como “la nueva normalidad” y “los municipios de la esperanza”.

El  primero “nueva normalidad” un concepto vacío y contradictorio, especialistas lo ubican en un oxímoron, ósea figura retórica que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto; ya que la normalidad se genera con el tiempo; y como  un eufemismo, y retomó el concepto de una palabra o expresión más suave o decorosa con que se sustituye otra considerada tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca; ya que nuevo y normal, en este contexto no son aspectos positivos en sí.

Lo mismo ocurre con el término “municipios de la esperanza” que contradictoriamente la mayoría son los municipios con mayor rezago y que si bien no tienen contagio, es porque no tienen infraestructura de salud que de la certeza de que no hay habitantes contagiados.

Finalizado pensando que un gobierno que manipula el lenguaje sin medir las consecuencias del efecto que puede causar, tiene una gran responsabilidad que en algún momento tendrá que rendir cuentas y no solo electorales.