Víctor Hugo Granados Zapata

Cada etapa de formación escolar es muy importante para el desarrollo pleno de nuestras capacidades, desde las habilidades cognitivas como lo son la escritura crítica, aritmética, conocimiento en ciencias, etc.; así como también las “no cognitivas” o socioemocionales como lo es el liderazgo, la capacidad de resolución de problemas, adaptabilidad para trabajar en equipo, etc.; sin embargo, una vez que llegamos a la educación media superior debemos hacernos una de las preguntas más importantes de nuestras vidas: ¿qué carrera voy estudiar?

Esta decisión es determinante, en algunos casos, para el futuro de cada una y uno de los que estamos en esta etapa formativa, sobre todo en términos de inclusión laboral y emprendimiento. Esto es lo que nos hace cuestionarnos ¿cómo está Aguascalientes en el tema de la educación media superior? Siendo esta fase vital para el desarrollo económico y académico de nuestro estado (y del país en su conjunto).

El pasado miércoles el Instituto de Educación de Aguascalientes realizó la segunda asamblea ordinaria del sistema de fortalecimiento de educación superior justamente para tratar este tema, donde brindaron diferentes tipos de cifras que vamos a analizar a continuación. En palabras del titular de la subdirección de vinculación de educación media superior, en Aguascalientes hay aproximadamente 64 mil estudiantes de educación media superior, 54 mil están en sistemas escolarizados y el resto (9,700 aprox.) no están escolarizados. Las instituciones que se encargan de impartir educación superior en el estado se distribuyen en 3 federales, 14 estatales, una autónoma y 38 particulares, mientras que la cobertura que abarcan estas va en un sentido inverso, es decir, el 15% de la cobertura se va a las instituciones federales, 24% a la estatal, 25% a la autónoma y el 37% a las particulares.

¿Por qué debemos tomar en cuenta estas cifras? Cada una de las y los estudiantes no solamente toma en cuenta qué carrera quiere estudiar sino también en dónde, y esto último es un factor bastante complejo de determinar, ya que lo más cómodo sería decir que entran a aquellas instituciones que tengan las mejores instalaciones o que sus programas contemplen actividades extracurriculares más llamativas. Esto último lo menciono ya que últimamente la forma en la que se promocionan las instituciones particulares de educación superior tiende a ofertar mejores instalaciones y, lo más extraño, un programa de estudios corto (dicha prontitud en terminar los programas lo único que nos hace pensar es en su calidad).

Otro factor muy importante es la inmersión al campo laboral. Desafortunadamente, muchos estudiantes optan por entrar a carreras que no les gustan o que son complicadas para ellos y la razón principal suele ser: “iba a estudiar tal carrera, pero no me quiero morir de hambre”. En este sentido, podemos entender que la mayoría de los estudiantes opten por ingresar a carreras en áreas del conocimiento como administración y finanzas (actualmente, 16,200 alumnos aproximadamente). Es aquí donde se abre una oportunidad ¿qué es lo que se puede hacer para impulsar las otras áreas del conocimiento? La innovación y la inversión.

Actualmente, se ocupa aproximadamente el 48% de la oferta educativa en educación media superior en el estado, lo que nos quiere decir que el problema no es la falta de opciones y que la política educativa debería enfocarse en otras áreas. El modelo de vinculación entre universidad, empresa y estado (mejor conocido como “Triple Hélice”) es, en resumidas cuentas, el apoyo entre estos tres agentes para impulsar la integración oportuna y eficiente de los estudiantes a los diferentes sectores de la sociedad. Desarrollar la economía del conocimiento e impulsar las áreas de investigación puede abrir la ventana a crear nuevos trabajos y así diversificar la economía, el problema es cuando este fenómeno solo se da con unas cuantas universidades y en unos cuantos estados. En México, autores como David Arellano Gault, Sergio Cárdenas Denham y Enrique Cabrero (expertos en Administración Pública del CIDE) han identificado que tenemos una desconexión muy fuerte en estas áreas, dada la poca colaboración entre estos tres ejes. Debemos impulsar la colaboración de la triple hélice en nuestro estado, sobre todo en las instituciones de educación pública y en aquellos programas donde se pueden impulsar proyectos de innovación y de creación de recursos humanos de calidad.

La política educativa estatal debe encaminarse hacia cimentar las bases de una sociedad que tenga como prioridad la construcción de una economía del conocimiento e impulsar a aquellos estudiantes que tengan ideas innovadoras (sin importar su origen o contexto socioeconómico), así como también buscar la integración estudiantil en diferentes áreas del conocimiento (Por ejemplo, realizar concursos que busquen propuestas para resolver problemas públicos locales donde participen equipos integrados por estudiantes de diferentes carreras). Solo así podríamos mejorar nuestro entorno, impulsar nuevos mercados y de esta forma buscar que en un futuro, todas y todos podamos estudiar la carrera que más nos guste sin llegarnos a “morir de hambre”.