Ricardo Sánchez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- A prácticamente año y medio del inicio de la pandemia de Covid-19, la ciencia médica aún no ha conseguido definir una terapia específica para esta enfermedad.

Los médicos han tenido que resolverlo empíricamente y sobre la marcha en los consultorios, mientras que los investigadores continúan buscando la mejor opción.

Ejemplo de esto último es el estudio de terapia antiviral temprana FANTAZE, un esfuerzo multinacional, multiinstitucional y multidisciplinario en el que participan el IMSS, Cinvestav, University College London y la empresa de biotecnología Hakken Enterprise.

Se trata de un estudio aleatorizado doble ciego controlado con placebo para tratar el Covid-19 en sus primeras etapas -cuando hay una replicación viral importante- mediante la administración oral de dos fármacos: el antiviral favipiravir y la nitazoxanida, un antiparasitario con acción antiviral demostrada contra diferentes patógenos.

“Proponemos utilizar el favipiravir, que es un inhibidor de la polimerasa de RNA del virus y va a impedir que el virus se replique. Y si se nos escapara por ahí alguna partícula viral, entonces entra en juego la nitazoxanida, que lo que hace es impedir que el virus pueda sintetizar su cápside, encapsularse y salir a infectar a otras células”, explicó este jueves en conferencia virtual la maestra en ciencias con especialidad en farmacología Tania Smith.

“Lo primero que va a ocurrir, o lo que estamos esperando, es que favipiravir inhiba la síntesis de material genético, y que posteriormente nitazoxanida tenga una actividad inhibiendo el ensamblaje de la partícula viral y la maduración”, remarcó Yessica Pérez González, subdirectora del Hospital de Infectología del Centro Médico Nacional La Raza, sede del estudio.

Entre los beneficios de esta terapia está que es oral y el propio paciente puede tomar desde casa los medicamentos, ambos genéricos, lo cual se traduce en un costo accesible; además, la combinación de fármacos permite usar dosis más bajas, y eso disminuye la probabilidad de efectos secundarios, detalló Smith.

“Es muy común usar terapias combinadas para tratar enfermedades difíciles, cepas resistentes de virus y de bacterias. Se usan combinaciones de fármacos, y con eso atacamos a este bicho que nos invade por diferentes rutas; es como darle dos golpes: si se nos escapa al primero, lo agarramos con el segundo”, agregó la científica.

La nitazoxanida, explicaron, se ha usado en México desde la década de los 90, por lo que es un fármaco bien conocido en cuanto a seguridad. Tiene actividad inmunomoduladora; hay evidencia de que puede suprimir la tormenta de citocinas; ayuda a relajar las vías aéreas, y tiene una amplia actividad in vitro contra virus como el primer SARS y el MERS, Influenza A, Chikungunya, Hepatitis B y C, y VIH/Sida.

El favipiravir, por otra parte, es relativamente nuevo. Fue desarrollado por Toyama Chemical, que obtuvo la patente en 2014 contra cepas resistentes de influenza. Al ver su potencial uso para tratar SARS-CoV-2, decidieron liberar la patente.

En mayo de este año, el fármaco obtuvo una opinión favorable por unanimidad del Comité de Moléculas Nuevas de Cofepris para ser direccionado precisamente contra SARS-CoV-2, informó Smith.

“(Favipiravir) no afecta, y esto es muy importante, el RNA ni las polimerasas del DNA del huésped; es decir, no afecta al material genético de las células humanas. Entonces, es un medicamento seguro para utilizar, y ha sido ya utilizado en infecciones virales”, sostuvo Pérez González.

La doctora en genética y biología molecular Gisela Aguirre remarcó que este estudio es de suma relevancia no nada más para nuestro País, sino a nivel global, puesto que al día de hoy no existe un tratamiento contra el Covid-19.

“Créanme que todos los científicos aquí reunidos y haciendo alianzas estratégicas muy fuertes a nivel mundial estamos tratando de encontrar el hilo negro, de definir qué combinación de antivirales pueden ser utilizados para combatir esta enfermedad que a la fecha, reitero, no tiene cura”, expresó.

EL ESTUDIO EN PUERTA
FANTAZE se llevará a cabo en la CDMX con un grupo proyectado de 120 pacientes de entre 18 y 70 años.

“Está todo listo para iniciar”, aseguró Jorge Escobedo, jefe de la Unidad de Investigación en Epidemiología Clínica del Hospital Regional Carlos MacGregor Sánchez Navarro del IMSS, quien anunció que se reclutará básicamente a derechohabientes del Seguro Social.

“Es un estudio que puede tener dos formas. Una es que el paciente llegue de forma espontánea a valoración al hospital y que lo identifiquemos como un potencial candidato. La otra es que sean pacientes que hayan sido referidos por alguien más, o familiares de pacientes hospitalizados que en un momento dado nosotros identifiquemos como potenciales candidatos”, precisó Pérez González.

De acuerdo con la especialista en medicina interna e infectología, se incluirán aquellos pacientes que presenten síntomas compatibles con Covid-19, independientemente de que tengan o no una prueba diagnóstica de PCR o antigénica al momento de la inclusión; así como aquellos que sí tengan una prueba positiva, ambos dentro de los primeros cinco días desde la aparición de los síntomas.

También podrán participar pacientes asintomáticos con una prueba positiva para SARS-CoV-2, considerados en las últimas 48 horas a partir del diagnóstico.

Entre quienes están descartados como candidatos estarían aquellos con hipersensibilidad farmacológica a alguno de los medicamentos; pacientes con enfermedad crónica renal o del hígado; mujeres durante el embarazo o lactancia, o personas con una infección por VIH no tratada o que sean tratados con inhibidores de la proteasa, que son un grupo de fármacos que podrían interactuar con la combinación de favipiravir y nitazoxanida.

“Si el candidato es elegible, se somete al proceso de aleatorización y se le entrega el kit con las pastillas que va a utilizar, que pueden ser dos opciones: tabletas de favipiravir y de nitazoxanida, o, dependiendo de la aleatorización, tabletas de favipiravir con tabletas de placebo de nitazoxanida”, apuntó Pérez González.

“Es una aleatorización ciega, quiere decir que el investigador que le otorga al paciente las pastillas no sabe qué es lo que el paciente va a recibir, de manera que nosotros podamos tener la información hasta el final cuando se hace el análisis”.

Los participantes deberán llevar la terapia durante siete días, periodo en el cual se tomarán a sí mismos una muestra diaria de exudado nasofaríngeo, medirán su temperatura e irán registrando sus síntomas en un diario.

Serán monitoreados telefónicamente por los investigadores, quienes les realizarán dos visitas a domicilio, una al día 7 del tratamiento y otra a los 14 días, para recolectar las muestras que cada paciente se tomó, hacerles pruebas de sangre para evaluar la toxicidad y algunos parámetros farmacológicos, y también para recoger muestras de heces.

“Es muy importante que nosotros podamos monitorear qué efectos tienen estos medicamentos sobre la cantidad de partículas virales que permanecen en el paciente. Para esto tenemos que hacer una cuantificación del número de copias virales que se van a encontrar en el paciente a lo largo del tratamiento”, expuso Aguirre.

“Entonces, no nada más vamos a hacer pruebas de PCR en hisopado oro y nasofaríngeo, sino también vamos a monitorear en otras muestras, como es el caso de las heces fecales, porque hemos observado que las partículas virales permanecen ahí incluso más allá de los 14 días, más allá de los 30 días, que es el ciclo de esta enfermedad. Esto nos podría dar la pauta para saber realmente si los medicamentos están incidiendo sobre la replicación y la configuración de las partículas virales”.

Y es que, enfatizó Escobedo, el resultado más importante de este estudio es precisamente la disminución en la carga viral; es decir, la baja en el número de partículas virales que están presentes en el organismo del sujeto enfermo.

“Porque nuestra hipótesis es que disminuyendo esta carga viral, la posibilidad de evolución a etapas más graves se disminuye mucho, y, por supuesto, también la posibilidad de contagio. El hecho de disminuir la cantidad de virus que tiene el sujeto enfermo es a todas luces benéfico”, subrayó.

PERMISOS LOS RETRASAN
Grupo REFORMA informó por primera vez sobre este estudio en enero de este año, cuando ya llevaba un par de meses en fase de autorización y estaba a la espera de ser revisado por el Comité de Ética del IMSS, para que posteriormente Cofepris diera luz verde a los investigadores, de acuerdo con Tania Smith.

Cuestionada sobre por qué ha demorado tanto el inicio del estudio, la investigadora de Cinvestav manifestó que ha sido difícil obtener los permisos. Entre ellos, el de importación del favipiravir, que no existe comercialmente en México y será traído desde la India.

“Sería un fármaco nuevo que nunca se ha usado, y fue algo difícil conseguir el permiso de importación y conseguir el permiso para que nos dejaran usarlo. Hubo que justificarlo muy bien”, respondió.

Asimismo, a pregunta expresa sobre si la prevalencia de Delta como la variante de mayor circulación en el País, más infecciosa y causante de cuadros clínicos más severos, los orilló a cambiar el protocolo del estudio, Smith indicó que el uso de ambos fármacos de acción antiviral amplia es “como una bomba”.

“Entonces, esperamos que sea efectivo contra las diferentes variables del virus, porque lo ataca en momentos generales de la replicación”, dijo, haciendo un contraste con las terapias de anticuerpos, que sí pueden tener más problemas con las variantes.

¿Será necesario aplicar una dosis más alta de esta combinación de medicamentos ante Delta?

De hecho, vamos a usar una dosis un poco más alta que los otros estudios que se han reportado de nitazoxanida, porque sabemos qué concentración necesitamos alcanzar para poder atacar al virus. También eso hizo que nos tardáramos más. Queríamos un enfoque certero, el diseño de dosis fue una cosa muy importante, tanto de nitazoxanida como de favipiravir. Entonces no tenemos que subir dosis.

Finalmente, Aguirre complementó diciendo que todas las muestras que sean recolectadas durante este estudio van a ser enviadas a Liverpool para hacer una genotipificación, y de esta forma conocer si existen nuevas mutaciones, nuevas variantes, y si los fármacos están incidiendo en los mecanismos de mutación del virus, entre otras cosas.

“Entonces, es un estudio que va más allá de simplemente descubrir cuál va a ser el fármaco que nos ayude a disminuir la carga viral; también nos va ayudar a conocer cómo están estas variantes en nuestro País, y si este virus está generando nuevas variantes”, destacó.