Saúl Alejandro Flores

¡Llegó el día! Hoy 15 de octubre comienzan su gestión los alcaldes que resultaron electos en la pasada contienda, diversos son los retos y problemática que deben afrontar, desde las reales hasta las mediáticas, así como aquellas que se rigen por la percepción de la ciudadanía o aquellas que realmente padecen los habitantes.

Más allá de una aspiración al poder por parte de un grupo o partido político, hay algunos, con la vocación de servicio, conscientes de que deben superar la frustración cuando los objetivos no se cumplen y no porque sean imposibles, sino porque los factores humanos lo impiden, en algunos casos el incumplimiento obedece a la falta de madurez de los actores políticos o la perversidad por ofrecer imposibles o temas insensatos en el sector agua potable, se tiene por ejemplo la irresponsabilidad con el “CAASA se va” o “Veolia se va”. Como “chivo expiatorio” de las ineficiencias de las sucesivas administraciones municipales.

Si bien el rubro de la seguridad pública es de amplia preocupación y no por percepción sino porque es un problema real, asociado al incremento del consumo de sustancias tóxicas y la delincuencia asociada, el desempleo, la exclusión social, la violencia de género, la discriminación, la ausencia de planeación urbana resultado de las componendas con algunos urbanizadores o especuladores de terrenos. Además de la ambición de los actores políticos, insisto, algunos que ya son alcaldes o vuelven otra vez.

En el caso del agua, tal como se ha decantado está columna en más de una década, me gustaría saber si ahora sí los alcaldes entenderán su obligación establecida en la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, norma jurídica fundamental que protestarán el día de hoy: “cumplir y hacerla cumplir”, el someterse al Estado de Derecho como corresponde a los servidores públicos, no olviden el principio de legalidad “la autoridad sólo puede hacer aquello que la ley le permite”, principio que suele hacerse a un lado. El no cumplir con lo que disponen el Artículo 115 fracción III inciso a), y el Artículo 4º. Con relación al Derecho humano al agua.

Miren amables lectores, los 2468 municipios de nuestro país tienen severos problemas de eso no cabe duda, unos más que otros, sin embargo, una buena gestión municipal se siente, se vive, no sólo se percibe, pues recuerden que vivimos una “dictadura de las percepciones y manipulaciones de la pueril mercadotecnia política” que sólo construye productos e imágenes y no genera bienestar alguno. Ni soluciona los problemas del día a día.

El rosario de omisiones de las autoridades estatales y de las municipales, (no se salva la autoridad federal) incluyendo los desempeños mediocres de las sucesivas legislaturas locales, (y nacionales) son lo que ha propiciado los escenarios actuales caracterizados por escasez de agua, y la poca que hay se encuentre contaminada, aunado a la pésima calidad de los servicios municipales de agua y saneamiento, aunque no sea privatizado, el que brindan los municipios es de pésima calidad y se está acercando cada vez más a su ocaso y quiebra. En detrimento de los usuarios en su capacidad de disponer agua en cantidad y calidad.

Es importante dejar a un lado las simulaciones, se habla de que se va una concesionaria, pero todo indica que se queda y absorberá a la zona metropolitana, es decir a San Francisco de los Romo y Jesús María, la displicencia de los alcaldes así lo exhibe, el que la prestación sea a través de la figura de la concesión no tiene nada de malo, porque el titular sigue siendo el municipio, lo malo es el abuso de la superflua retórica que absorbe tiempo en poder diseñar algo que he dicho reiteradamente en esta columna, que es el diseño de los mecanismos regulatorios y un marco legal que no se hace en un año, y si lo hacen es para seguir igual, esas herramientas, permitirían hacer cumplir los términos de la concesión a una empresa, como hacer cumplir a los organismos operadores municipales, que no por ser del municipio prestan mejor el servicio, al contrario, además de no prestarlo bien los llevan a la quiebra, lamentablemente algunos usuarios, ni siquiera perciben la gravedad por que no les cobran el servicio, como es el caso de Asientos un municipio que colapsará en sus servicios de agua.

Insisto en la pregunta ¿Estarán los alcaldes a la altura de su responsabilidad en materia de agua?, porque la Conagua que no tiene competencia constitucional en los servicios, está más preocupada en saldar sus resentimientos en aras de enarbolar inútiles banderas ideológicas, un instrumento de vendetta y no de resolver problemas, el Gobierno Estatal, con su visión de constructor proyecta la deducción de que con obra estaremos mejor, aunque la obra sólo beneficie a los que toman decisiones y al contratista, una legislatura cuya comisión de recursos hidráulicos estará otra vez a la deriva. Es la oportunidad para que los alcaldes contribuyan en darles la mayoría de edad a unos organismos operadores de su cíclica orfandad, o ¿Seguirá la maldición de Sísifo? Recuerden amables lectores la importancia de emprender acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

¡Participa con tu opinión!