Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La Jornada de Oración por la Paz que inició ayer en todas las Iglesias del país marca la unidad para buscar una salida a la violencia que impera en el país y podría generar una reflexión por parte de los criminales para que se detengan, consideró el sacerdote jesuita Hernán Quezada.
En entrevista con Grupo REFORMA, valoró que esta año todos los miembros de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México (CIRM) se han unido para impulsar la paz.
«Una jornada de oración no es una novedad, es algo que ya ha sucedido y sucede por distintas situaciones; esta jornada de oración tiene lo particular que es un llamado de la CIRM, que es la organización que reúne a todas las congregaciones», expuso.
«Es lo más importante de esta jornada, que marca una unidad. Hacía tiempo que no nos sentíamos tan metidos en un proyecto común, en un deseo común que apunta a que en México lleguemos a tener paz».
Bajo el deseo de justicia y la paz, acotó Quezada, se espera que se den pasos firmes hacia la pacificación del país mediante un diálogo nacional.
«Lo que estamos en este momento viendo en México es que no hemos logrado resultados en que nos podamos seguir seguros de entrada», expuso el delegado de la formación de los jesuitas en México.
«No es que nosotros digamos ‘tenemos que volver a tal estrategia o tenemos la estrategia’, lo que esperamos es que comencemos a dialogar, a reflexionar, y que comencemos desde el nivel personal, familiar, comunitario -que a todos nos toca- hasta los distintos niveles de Gobierno a darnos cuenta que tenemos que hacer algo que comience a ser eficaz».
Quezada resaltó que se reza porque los criminales paren y reflexionen.
«No queremos recorrer caminos de violencia y más bien creo que eso que sientan (los criminales), que también estamos orando por su conversión, por su reflexión e invitarlos a que se detengan, a que ellos también pueden detenerse», aseveró.