RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

No cabe duda que el presidente López Obrador no está actuando precisamente de una manera diplomática en el asunto de desafiar al presidente Biden con no asistir a la cumbre si no se invitan a Nicaragua, Cuba y a Venezuela, suena más bien como un boicot. Consideramos que es un error de parte del presidente anunciar que no irá a la Cumbre de la Américas porque Estados Unidos ha dicho que no desea invitar a esos países. Lo anterior es un error porque hay que recordar que en la gira de hace dos semanas, el presidente estuvo en Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, en donde el tema principal fue migración y cómo cooperar entre todos los países desde la subregión para tratar de ordenar esos flujos en forma humanitaria y tratar de que Estados Unidos invierta recursos económicos importantes en estos países como una forma de prevención e incluso a través de los programas que ha propuesto el presidente como “Sembrando vida” o apoyar a los jóvenes en el modo que se creía que la segunda parte, la manera de completar este diálogo era ir a la Cumbre de las Américas y ahí los países de Mesoamérica pudieran juntos insistir a Estados Unidos en un enfoque subregional. Lo anterior se va a perder. Y es muy lamentable pues es un interés básico de México y de los países del norte de Centroamérica, de Mesoamérica y también de Estados Unidos. Hay antecedentes, cuando uno voltea a ver qué ha pasado en otras cumbres, vemos que en efecto Cuba estuvo presente en la cumbre de 2015 y en Panamá fue histórico el apretón de manos que se dieron Raúl Castro y Barack Obama. También Cuba fue invitada en 2018 a la reunión de Perú, pero ya no fue el presidente Castro ni fue el presidente Díaz-Canel, fue representado por su canciller Bruno Rodríguez. El caso de Venezuela es distinto. Venezuela fue expulsada del Mercosur en 2017 y hay muchos países de la región que no reconocen la reelección de Nicolás Maduro, no nada más Estados Unidos, sino que muchos países de la región no reconocen eso. En el caso de Nicaragua, también hay que decirlo, el presidente Ortega dijo hace un mes que no iría de ninguna manera a la Cumbre de la Américas a California. Y el mismo día mando tomar las oficinas de la OEA en Managua. De modo que se duda mucho que estos dos países, sobre todo Venezuela y Nicaragua, Maduro y Ortega, hubieran ido en cualquier circunstancia a California. Y en cambio sentimos que México se priva de promover un interés fundamental para México.

Esta postura que trae el presidente López Obrador en su equipaje luego de haber estado en Cuba, defendiendo a la revolución cubana, debió habérsela comunicado el presidente por la vía diplomática a los Estados Unidos y no a través de los medios de comunicación. Para eso existe la diplomacia y la manera de hacerlo es precisamente a través de la vía diplomática.

Todavía faltan dos semanas, todavía existe posibilidad de encontrar una solución diplomática para el presidente López Obrador y para el presidente Biden. Y de alguna manera mantener la defensa y la promoción de los intereses de México y no por este tema dejar de hacerlo. Desde luego que no es a través de los medios la mejor manera en que se deban de anunciar las decisiones más importantes de política exterior. Hay que agotar primero los canales diplomáticos.

La actitud de López Obrador ha encontrado eco en el presidente Arce de Bolivia, de no asistir por la misma causa.Y repito, a través de canales diplomáticos estas cosas se pueden llevar a una buena solución.

Ahora bien, una impresión sincera es que Nicaragua y Venezuela de todas maneras no irían, pues hay que recordar que hay una acusación en las Cortes de Estados Unidos contra el presidente Maduro y no creemos que él se sintiera muy cómodo de llegar al territorio de Estados Unidos. Y también hay una decisión del presidente Ortega de no ir de ninguna manera a Estados Unidos. Por lo tanto, nos parece que las posiciones de ellos deberían de aclararse y en todo caso ir por algo que es fundamental para México: La vecindad con los países de Mesoamérica, con los cuales estamos irremisiblemente unidos, aunque hoy estamos muy afectados por la migración; los próximos meses lo que anuncian es un incremento de esa migración y creemos que la solución de todos está en la cooperación de Estados Unidos. Aunque hay que decir que Estados Unidos ha sido omiso en cumplir algunas de sus promesas. Ha dicho varias veces que va a invertir, el presidente Trump dijo que iba a invertir 10 mil millones de dólares y nunca cayó un solo dólar. También el presidente Biden ha dicho que le va a pedir dinero al Congreso para este asunto de la migración y el Congreso todavía no acaba de aprobárselo. Pero algo más se podría hacer si realmente hay ese interés regional, que creemos es fundamental, para la reelección del presidente Biden. No hay que olvidar que el tema migratorio también es fundamental para ellos.

Hay que estar alertas de que no se produzcan unas crisis humanitarias migratorias este año. ¿En dónde? En el territorio mexicano. Porque son los grupos que vienen desde Centroamérica y también los mexicanos que están buscando con mayor ahínco migrar a Estados Unidos por las oportunidades que se están dando allá y por el relativo estancamiento de nuestra economía. Por todas esas razones lo más aconsejable hubiera sido mantener el diálogo. México y Estados Unidos están condenados a dialogar ¡Siempre! No hay manera de que se divorcien, por eso, en este caso, hay que buscar todas las instancias para encontrar soluciones de acuerdo a los intereses de México.

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