Mircea Mazilu

El pasado sábado 29 de febrero llegó una noticia de gran optimismo y euforia para Afganistán, un país situado en el corazón del continente asiático que desde hace largas décadas no conoce la paz. Y, es que el último día del mes pasado se llevó a cabo un acuerdo entre los talibanes de esta república islámica y Estados Unidos que establecía la retirada de las tropas norteamericanas del suelo afgano en un plazo de máximo 14 meses. Si dicho pacto se respeta, en poco más de un año se conseguirá poner fin definitivamente al que se ha convertido en uno de los conflictos más duraderos, mortales y costosos de la actualidad.

La contienda entre EE.UU. y Afganistán comenzó en 2001 luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Estos actos criminales llevaron a la Casa Blanca a declarar la guerra a la organización yihadista Al Qaeda, la cual según los norteamericanos se hallaba en territorio afgano. En octubre de aquel mismo año una coalición militar liderada por los estadounidenses invadió el país islámico con el objetivo de dar con Osama Bin Laden, el líder del grupo terrorista. Al mismo tiempo, los aliados culparon al Talibán (la facción islámica que gobernaba el país en aquel entonces), de dar amparo a dicho grupo en su país y los expulsaron del poder. No obstante, los miembros de este grupo islamista radical se atrincheraron y decidieron combatir contra los que habían invadido su territorio y los habían arrojado del gobierno de su país. Fue de esta manera que comenzó una de las guerras más largas y mortíferas de nuestros días.

La guerra que los países de la coalición llevaron a cabo en Afganistán no fue sólo contra los talibanes, sino también contra Al Qaeda y el Estado Islámico. Los aliados trataron mediante su intervención de estabilizar el país y eliminar de él cualquier amenaza terrorista. Para ello desplegaron un contingente que superaba la cifra de 130 mil soldados, los cuales permanecerían en los territorios de la república islámica durante muchos años. En 2011 la mayoría de los aliados, a excepción de Estados Unidos, comenzaron finalmente la evacuación de gran parte de sus tropas.Los militares norteamericanos continuarían hasta 2014, cuando Barack Obama firmó un acuerdo de seguridad bilateral con Afganistán, según el cual éstos debían ser retirados del país asiático. Después de esta fecha, sólo quedaron allí aproximadamente 10 mil soldados estadounidenses (13 mil conjuntamente con los países de la coalición), que debían entrenar, asesorar y apoyar a las fuerzas afganas en la lucha contra las agrupaciones insurgentes.

Sin embargo, la retirada parcial de las tropas estadounidenses no implicó el cese de las armas en la zona. Durante el gobierno de Donald Trump, la actividad terrorista en este país se intensificó de manera considerable. Esto provocó que Washington mandara 4 mil soldados más a Afganistán, incrementando la cifra de los militares presentes en el territorio a 14 mil (16 mil con los países de la coalición). La situación sólo mejoró a partir de octubre del año 2018, cuando empezaron a haber varios acercamientos entre los dos bandos. A partir de esta fecha se llevaron a cabo diferentes conversaciones entre representantes talibanes y norteamericanos con el fin de llegar a un acuerdo sobre una posible salida de las tropas norteamericanas del territorio afgano.

Este acuerdo no llegó hasta el pasado sábado 29 de febrero, cuando EE.UU. y Talibán firmaron en Doha, Catar, la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán. El pacto establecía que en los siguientes 135 días tenían que salir 5 mil efectivos yanquis y en 14 meses la totalidad de ellos. Los talibanes, por su parte, se comprometieron a renunciar a sus operaciones militares en el territorio. Esto supone que la guerra de Afganistán, la cual ha cobrado muchos miles de vidas humanas a lo largo de los 19 años de su duración, podría estar muy cerca de su final.

La firma del acuerdo del 29 de febrero podría suponer no sólo el fin de la guerra entre el Talibán y Estados Unidos en Afganistán, sino también la conclusión de una larga época de conflictos que han asolado el país desde hace más de 4 decenios. Antes de la contienda que estalló en 2001, esta república islámica de Asia Central sufrió dos grandes guerras civiles. Entre 1978 y 1992 la República Democrática de Afganistán, apoyada por la Unión Soviética, se enfrentó a los combatientes islámicos fundamentalistas de los muyahidines; y entre 1992 y 2001 diferentes facciones islámicas disputaron el poder entre sí. En total se trata de un período de 42 años de oscuridad en la historia del país que, tras la firma del pacto, podría empezar a iluminarse.

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