Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, continuamos con el análisis al proyecto de Norma Oficial Mexicana 001 Semarnat, la cual “establece los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales en aguas y bienes nacionales”. Desde la semana pasada les compartí algunas observaciones que deben considerarse, pues no están basadas en percepciones sino en resultados y factibilidades dentro del capítulo de saneamiento y la prestación de los servicios públicos de agua que son competencia municipal. Así que pasemos a la continuación.

De conformidad con el Art. 115 fracción III inciso a) de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la responsabilidad recae exclusivamente sobre los municipios, que ya es de todos conocido que son el orden de Gobierno más vulnerable en sus capacidades institucionales y económicas; esta actualización de la Norma no es actualmente viable en su aplicación, no elevará el índice de saneamiento, lo único que se incrementará serán las multas por incumplimiento, lo que ocasionará erogaciones que pondrán aún en mayor riesgo la operación de las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR’s) existentes y por tanto el riesgo de contaminación que afectaría a la población. Propiciando el incremento de las tarifas de agua en el recibo de cada ciudadano o que colapsen los servicios de agua.

Es importante manifestar que como sujetos obligados no fueron consultados los prestadores de los servicios, para el diseño de la actualización de la norma, se realizaron múltiples solicitudes hechas a las autoridades correspondientes: Semarnat, Comarnat y por supuesto Comar para la sensata discusión y análisis de dicha actualización, la NOM 001 debe ser revisada en conjunto con los prestadores de los servicios, valdría la pena involucrar a la comisión de recursos hidráulicos de la H. Cámara de Diputados antes de ser publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), hasta no contar con un programa nacional integral (tres órdenes de Gobierno) que haga viable su cumplimiento.

México no puede transitar en nuevas plantas residuales derivado de que no cuenta con inversión, tampoco con un claro esquema de institucionalidad en la gestión y administración integral del agua. Este problema a cada instante se agrava, así como cada segundo se agota el agua de los acuíferos, y las descargas de aguas residuales incrementan los niveles de contaminación, en algunos casos se presume de daños casi irreversibles.

La semana pasada manifesté que el riesgo sanitario es alto, pero más aún por lo que se puede proyectar en una norma destinada a como he titulado estas entregas: “Establecer parámetros que no se cumplirán” y no es pesimismo, ni mala voluntad de criticar por criticar, quienes hemos estado en las instituciones estatales o municipales, como responsables de la gestión y administración, diseño y ejecución de políticas públicas en materia hídrica o en las direcciones de organismos operadores, cuando se hacen las “cosas bien” y “no se nada de muertito”, se cumple con el trabajo con miras a mejorar, es cuando se conocen los obstáculos y retos. Aunque debo advertir que este comentario no debe ser malinterpretado, el sector agua es más que amplio, es imposible de que lo abarque un individuo, incluso un equipo de trabajo no basta, se demanda como lo he dicho en otras ocasiones “equipos de trabajo”, así en plural lo reitero.

Les recuerdo que estos comentarios no desconocen la necesidad de mejorar y actualizar la normatividad en saneamiento, pero en lo personal quiero destacar que este proyecto es corto, es sesgado, se demanda mayor rigor, pero no me refiero a la postura de multar para recaudar y luego despilfarrar. El asunto es de una dimensión mayor, expondré enseguida algunas observaciones, pero por razón de espacio continuaré en las próximas semanas.

Es obvio que la tecnología ha avanzado, al igual que la investigación en torno al saneamiento, hay una mayor carga de conocimiento en la materia, por lo tanto, partiendo de ahí se justifica la actualización, más aún por el riesgo sanitario existente y que no es novedad los altos niveles de contaminación en el agua, que el porcentaje de agua tratada aún es insuficiente y la que es tratada dista de cumplir con parámetros confiables, para que se pueda hablar de un medio ambiente sano y de ponderar a la salud en armonía con lo que dispone el artículo 4º Constitucional, además de que existen puntos de referencia en otros países que han logrado avances dignos de reconocer. Entonces, si la Norma aún vigente no se cumplió, ¿qué certeza existe que la nueva se cumpla? Ninguna, con amenazas y multas menos. Nos vemos la próxima semana, recuerden la importancia de emprender acciones y políticas que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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