Claudia Guerrero
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-A pesar de que Donald Trump dejó el poder desde enero de 2021, México mantiene una política antinmigrante militarizada, ineficaz, incongruente con las promesas de la 4T y que sólo beneficia a los traficantes de personas.
Así lo aseguró en entrevista el ex titular del Instituto Nacional de Migración (INM), Tonatihu Guillén, quien criticó que México mantenga el despliegue de guardias y soldados para frenar el paso hacia Estados Unidos, aún cuando las amenazas de represalias arancelarias de Estados Unidos ya ni siquiera existen.
El especialista alertó sobre la gravedad de que el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador haya interiorizado e institucionalizado el modelo migratorio de Trump, al grado de otorgar a la Guardia Nacional facultades legales para contener los flujos de personas.
«La Ley de la Guardia Nacional contempla la función de control migratorio y, con eso, hay un giro conceptual, un giro legal, una adscripción de la Guardia al control migratorio de manera institucional. Ese giro fue muy importante, porque se le da la vuelta al proyecto de desarrollo de derechos humanos (planteado inicialmente por AMLO)», dijo.
«Hay una interiorización en las instituciones o, en otras palabras, la presión de Donald Trump se convirtió en una reforma institucional en México, a través de la ley y a través de la Guardia, a lo que se suma la militarización del Instituto Nacional de Migración», manifestó.
Con estos componentes, dijo, la función institucional de control, a través del Ejército, quedó fija y, por lo pronto, las instituciones se adaptaron al modelo de Trump, eso es lo que está vigente.
El ex presidente del Colegio de la Frontera Norte advirtió que, además de los costos que representa para México mantener una política migratoria basada en retenes, los operativos de las fuerzas federales ni siquiera han resultado eficaces para frenar el fenómeno, que crece día con día y al que ya se han sumado miles de mexicanos.
Subrayó que las causas que motivan la salida de los migrantes también han cambiado, ya que ahora no sólo son empujados por la pobreza, sino por la violencia y la inseguridad.
«Puedes tener los números que quieras de Guardia Nacional o del Ejército, pero las fuerzas que impulsan a la gente a salir de sus países son mucho mayores. El flujo más grande que tenemos no es el migrante económico, sino las personas que calificarían en un escenario de protección internacional», refirió.
«El hecho es que, cuando empezaron las funciones de la Guardia Nacional, efectivamente el flujo era alto, pero ahorita son tres o cuatro veces más. Entonces, no hay ninguna relación directa entre la presencia de la Guardia y la limitación de flujos»,indicó.
«Peor si están ahí para la colisión, el choque, el encuentro. En algunos momentos a la Guardia poniéndose enfrente de los flujos, especialmente de algunas caravanas, en las que hubo confrontaciones muy físicas. Ahora, más bien es una contención menos visible, más discreta pero también ocurre. Al final de no hay una disminución de los flujos, no hay una reducción y, peor aún, ahora los mexicanos también formamos parte del flujo irregular a Estados Unidos».
Guillén consideró que, frente a este escenario, las bandas de polleros terminan aprovechando la situación para lucrar y realizar traslados clandestinos, en ocasiones, con la complicidad de las propias autoridades.
«Una cosa es la dinámica de los lujos, otra cosa es la historia de cómo se conecta el Ejército en la contención migratoria y otra es la eficacia de ésta», planteó.
«Al final, mi conclusión es que los grandes ganadores son los traficantes de personas, que mueven a los migrantes de manera clandestina o a veces con complicidades y lo hacen con miles de personas en las fronteras y en distintos puntos del País, Son ellos los grandes ganadores de este escenario», lamentó.