Hay en Aguascalientes 250 asentamientos irregulares; sus pobladores adolecen la falta de servicios públicos fundamentales como el agua, la luz pública y el de limpia, lo que significa un rezago notable en la calidad de vida, si bien ellos saben cómo resolverlo y seguir adelante con su vida diaria.

“Regularizarlos no es fácil ni tampoco rápido, pues tienen de origen un problema jurídico derivado de diversos supuestos, ya que no todos los asentamientos humanos son producto de acciones de ‘vivales’, aunque hay muchos de éstos”, señaló Armando Roque Cruz.

El secretario de Gestión Urbanística y Ordenamiento Territorial, Registral y Catastral, explicó que expandidos bajo diversas condiciones, el común denominador de estos espacios es la falta de certeza jurídica en la tenencia de la tierra.

Hay casos en que hubo un propietario original que de buena fe repartió terrenos a familiares o conocidos muy cercanos y éstos a su vez regalaron, vendieron o intercambiaron espacios con segundas y hasta terceras personas.

En otros supuestos las reservas de expansión de ejidos, se ocuparon y se dedicaron a actividades que no correspondían; hay gente que murió intestada y se intervinieron sus propiedades por “derecho moral”, o bien se vendieron “a la palabra” y en medio quedó la honorabilidad de quien vendió y de quien pagó, pero sin validez oficial ni registro público.

“Asimismo, hay los casos de vivales que venden lo que no es de ellos, que lo hacen habiendo incluso un gravamen, así como los que ofrecen desarrollos que como tal no existen y luego prometen regularizar y por supuesto no lo hacen”.

En ese sentido, detalló que la dependencia ha iniciado un censo de viviendas y de personas en asentamientos irregulares, pues no hay un dato cercano a la realidad y se seguirán impulsando medidas que permitan avanzar en la regularización de los casos.

De los 250 asentamientos irregulares que hay en el estado, alrededor de cien se encuentran en la capital, en segundo lugar en la zona metropolitana de Aguascalientes, Jesús María y San Francisco de los Romo y el resto, repartidos en los diversos municipios del interior.

“La regularización es un reto que se está atendiendo, que involucra a muchas instancias y que llevará tiempo, pero es indispensable continuar en la tarea y sobre todo advertir a la gente que sea cuidadosa de a quién y en dónde compra una propiedad, por su seguridad y para no seguir generando este tipo de espacios al margen de la ley en la entidad”, concluyó.