Jessika Becerra
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Las mujeres mexicanas enfrentan mayor riesgo de ser pobres en la vejez debido a que ganan menos que los hombres, cotizan muy poco tiempo a la seguridad social y viven más años, según datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).
Por si fuera poco, la mayoría de ellas no tendrá pensión de Afore, ya que 57.6 por ciento de las que trabajan lo hacen en la informalidad, lo que significa 12.4 millones de mujeres en esa condición.
Aquellas que sí cotizan lo hacen por poco tiempo y será difícil logren las mil 250 semanas requeridas para obtener una pensión.
“Las trayectorias laborales femeninas generalmente son cortas e interrumpidas debido a los eventos reproductivos y de cuidado doméstico. El 60 por ciento de las mujeres se dedica exclusivamente al hogar”, señala la Consar en un análisis.
El trabajo doméstico, que tiene una gran contribución a la economía, no es remunerado y 76.4 por ciento es realizado por mujeres, según el Inegi.
El valor mensual de ese trabajo es de 4 mil 968 pesos y si una mujer de 29 años cotiza con este salario a la seguridad social y se retira a los 65 años podría tener una pensión de 3 mil 198 pesos.
Otro factor que deja en desventaja a las mujeres es el salario, ya que según la Consar en todos los estratos ganan menos que los hombres.
Celia, por ejemplo, requiere medicinas porque tiene diabetes y problemas de obesidad. Los gastos que requiere a sus 66 años los asume su hijo de 35 años que trabaja como mesero y que está a cargo también de los gastos de sus tres niños.
Cuando era joven fue capturista de textos y después comercializó productos de belleza, abarrotes y hasta ropa tejida por ella. Pero nunca pudo ahorrar para su vejez.
“Mi dinero fue para la comida y ropa de mi hijo, pues fui madre soltera”, comentó.
Francisco Uriostegui, analista de fondos de Pensiones de Moody’s Investors Service, señaló que el diseño del sistemas de Afores dejó fuera la visión de género.
“Son las mujeres las que tienen mayor esperanza de vida. Tenemos que incorporar la visión de género en nuestro esquema de pensiones y reconocerlo, porque es algo que no le damos la prioridad apropiada y será importante cuando se note la diferencia”, indicó.

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