Después de cuatro años de que se tuvo la primera cosecha de espárrago en Aguascalientes, esta tierra ha mostrado su nobleza con este cultivo. Es así que, de las 40 hectáreas que se comenzaron a trabajar, obteniendo 136 toneladas en el primer corte, para el año pasado se obtuvo una colecta de 910 toneladas, y ya se tienen sembradas 172 hectáreas, con la participación de 38 agricultores; es decir, 15 más que en un inicio.
El éxito de este cultivo ha sido tal que, con el importante incremento que se tuvo en la producción, superando las 900 toneladas el año pasado, dando como resultado un valor total de más de 40.3 millones de pesos, el estado se posicionó en el noveno lugar en el Ranking Nacional de Producción Agropecuaria.
Esto se resalta en los datos que proporciona el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) y, en torno a esto, el secretario de Desarrollo Rural y Agroempresarial, Miguel Muñoz de la Torre, destacó que las 172 hectáreas que actualmente son trabajadas con espárrago se encuentran en los municipios de Pabellón de Arteaga, Rincón de Romos, San Francisco de los Romo y Tepezalá.
Ha sido un cultivo que ha incrementado su producción de un año a otro, de ahí que, mientras en 2019 fueron 321 toneladas, más del doble de como se inició la primera prueba, en un año casi se triplicó, hasta superar las 900 toneladas, logrando su máximo potencial y alcanzando un rendimiento de 5.29 toneladas por hectárea.
No obstante, hace falta trabajar en la cultura del consumo de esta verdura, pues, en la actualidad, la gran mayoría, casi el 90% de la cosecha, se destina al mercado de exportación, principalmente a Estados Unidos, mediante una comercializadora que, desde un principio, ha sido el contacto de venta; el resto del porcentaje se destina para el consumo nacional.
Lo atractivo de este cultivo es que las unidades de producción involucran en el trabajo a las familias de los productores y campesinos que se suman a la labor, muchos de Aguascalientes, pero también otros que vienen de otras partes del país a prestar su mano de obra para la cosecha, que este año está por dar otro corte.
Es un cultivo noble que se presta a la reconversión, combinación o alternación de siembras, pues también es uno de los que requieren menos agua para su desarrollo y su precio; en consecuencia con ello, ha permitido que los productores tengan buenas ganancias.