Escuela Gral. Manuel Pérez Treviño

Por J. Jesús López García

La educación en México con el correr de los años, se ha tratado de resolver llevando a cabo acciones tanto en la preparación de los docentes, así como en el levantamiento de los edificios escolares. Recordemos los antecedentes en Aguascalientes. Durante la Colonia, fueron las parroquias y las órdenes religiosas quienes se echaron a cuestas esta labor, siendo 1665 cuando funcionó la primera escuela por el trabajo llevado a cabo por un sacerdote y un fraile mercedario. En 1773 en Real de Asientos se estableció la Escuela para niños pobres; en el mismo año de 1773, Francisco de Rivero y Gutiérrez (1703-1776) fundaría una escuela pública y gratuita, y en 1807 dio inicio el Colegio de la Enseñanza, organismo con una instrucción de índole femenina y religiosa.

A pesar de los esfuerzos solamente el 29% de los niños podía estudiar, y aunque en los últimos años del siglo XIX y los primeros veinte del XX se tuvieron avances, no se saldaron los requerimientos escolares, y no se diga en las condiciones de pobreza en que se operaba, ya que los inmuebles dedicados a este quehacer eran viejas fincas decimonónicas que carecían de las elementales condiciones de higiene, iluminación y amplitud.

Con un clima de inestabilidad política, durante los próximos veinte años, el estado de los edificios escolares era deplorable y su funcionamiento irregular, ya que solamente se llevaban a cabo mejoras y adecuaciones a las fincas, reciclándolas según sus menesteres. Para los años cuarenta, la situación cambió radicalmente ya que Aguascalientes se alineó al Plan Nacional de Educación, en donde se edificaron los planteles escolares de acuerdo con lo más adelantado a la época de la Modernidad arquitectónica. Manuel Ávila Camacho (1897-1955) expediría la Ley “21 de Agosto de 1944” aplicando en todo el país la Campaña de Alfabetización. Una de las acciones inmediatas llevadas a cabo fue la asignación de un arquitecto a cada uno de los estados con el propósito de realizar un diagnóstico de las necesidades de la educación.

Para el caso de Aguascalientes se nombró al arquitecto Roberto Álvarez Espinosa (1892-1984) para que se encargara de analizar ¿cuáles eran las carencias de la enseñanza, así como  de los edificios? Una vez en Aguascalientes llevó a cabo, entre otras acciones, el diseño de los centros escolares “21 de Agosto” (1945) y “Colonia Gremial” (1946), -ambos construidas por el Ing. Luis Ortega Douglas (1913-1980)- mejorando considerablemente la labor educativa, sin embargo sólo se palió la situación, continuándose con las adecuaciones y reparaciones de las fincas antiguas que aún existían para la docencia.

Como se colige la situación escolar todavía requería de acciones más agresivas, es así como durante los años cincuenta  y sesenta del siglo XX, se construyeron grandes centros escolares, como el “Melquiades Moreno” (1957), “Álvaro Obregón” (1957), “Francisco de Rivero y Gutiérrez” (1959), “Francisco Primo de Verdad y Ramos” (1960) y la Escuela “Gral. Manuel Pérez Treviño” (1964).

Éste último ubicado en el costado poniente del Templo de Guadalupe y en el lado oriente del Jardín de Guadalupe. Se accede al conjunto a través de una cubierta sostenida por un arco elíptico de concreto armado que enfatiza la escuela, además de tener una escalinata hacia el vestíbulo, en el cual se encuentra la escalera que nos conduce hacia la planta alta. El módulo principal es una armazón prefabricada con trabes y columnas metálicas y losas de entrepiso y de azotea de concreto armado, lo que permitió tener el doble de aulas en un mismo terreno, en este caso con capacidad de 12 salones para 600 alumnos.

Es indudable que a través del diseño y construcción de este tipo de edificios escolares desarrollado por el ese entonces Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE) se mitigó el ancestral problema.

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