La integrante y fundadora de la asociación civil, Conciencia Ecológica, Enriqueta Medellín Legorreta, lamentó que las autoridades municipales hayan ignorado las observaciones sobre la inadecuada operación y manejo de residuos en el relleno sanitario y ahora, se hayan atrevido a abrir la sexta etapa de San Nicolás.

Aunque las autoridades ahora aseguran que hay un correcto manejo en los residuos sólidos urbanos, la realidad es que no es así, y es como se les ha hecho saber de manera oportuna, además de otros llamados ante la falta de mantenimiento a lo largo del tiempo en dicho tiradero municipal.

Refirió que esta nueva etapa del tiradero se construyó sobre la cuarta y quinta que ya tenían encima residuos no compactados y otros trabajos incorrectos en detrimento de la operación del relleno, por lo que lamentó que constantemente se haya ignorado la voz de los ecologistas y los expertos que han hecho sugerencias directas sobre el tema.

Así como se han dado las cosas en ese lugar, dijo, deja en evidencia una posible corrupción en cuanto al tema de la basura en el estado, en detrimento del medio ambiente pero además, provocando peligro a la sociedad y alto riesgo a las personas que trabajan en el lugar.

Medellín Legorreta mencionó que, desde hace tiempo se ha insistido a la autoridad municipal actual que se proporcione la información sobre cómo es que se autorizó la apertura de esta nueva etapa y las condiciones en que se desarrollará, “es una información que a la fecha no nos ha llegado”.

Insistió que la herencia con esta forma de trabajo del relleno San Nicolás, será un pasivo ambiental “bestial”, pues además de ser un sitio con demasiada contaminación, es de alto riesgo, dado que “no cumplen con sus obligaciones ni el Municipio ni el Estado”, que si bien ha clausurado temporalmente o por horas el lugar, no ha sido suficiente.

Urge la intervención de la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente, la que tal vez ha visitado el lugar, pero no ha detallado cómo opera en realidad, por lo que la supervisión de ese lugar debe ser permanente, pues hasta donde tienen conocimiento las asociaciones ambientalistas, la infraestructura para gases y lixiviados está totalmente dañada.