El exceso de iluminación artificial en las ciudades y pueblos, es otro factor contaminante. Y es que, si bien es una necesidad dotar de alumbrado a la población, también resulta importante pensar en la recuperación de la salud de la flora y fauna silvestres, y esto se logra al proteger los cielos oscuros, que en la actualidad sólo son apreciados por quienes gustan del “astro-turismo”.
El astrónomo e investigador, Fernando Ávila Castro, refirió que países como Chile y España, tienen leyes de cielo que protegen los espacios de observación a nivel local, pero México es el primero en tener una regulación a nivel nacional, que busca proteger y recuperar los cielos oscuros. Esto, permite además fomentar el turismo astronómico, pues el universo astral se aprecia mejor precisamente en la oscuridad.
FENÓMENO CRECIENTE. Ávila comentó que cada vez son más las personas que buscan espacios para apreciar fenómenos astronómicos y por ello es que fue impulsada la Ley General del Equilibrio Ecológico con Protección al Ambiente, que es mejor conocida como “ley de los cielos oscuros”, que fue aprobada en abril de este año por la Cámara de Diputados, con lo que además habrá un impacto favorable en el consumo de energía, la protección de los ecosistemas y la salud humana.
LO QUE SIGUE. Será a partir de esta segunda mitad del año, que la Semarnat deberá trabajar con la Secretaría de Economía, para definir parámetros, cantidad de luz, rangos, niveles, lugares y zonas protegidas, entre otros rubros que tendrán que ser considerados.
Mencionó que al entrar en vigor la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, se define a la luz artificial o intrusa, como un contaminante.

Ávila Castro explicó que el concepto de resplandor de luz artificial en ambientes nocturnos o brillo en el cielo de noche, producido por la difusión de la luz en la atmósfera, altera las condiciones naturales de luminosidad que dificultan las observaciones astronómicas, pero sobre todo, impactan en los ritmos naturales de los seres vivos.