Al concelebrar la Misa Crismal en el Jueves Santo, el Obispo Juan Espinoza Jiménez exhortó a su comunidad sacerdotal presente en la Catedral Basílica a ejercer su ministerio llenos de misericordia, ser profundamente fraternos y no hacer diferencias entre los fieles, es tiempo de atender a los adolescentes, a los jóvenes y que las parroquias sean centros de escucha, de unidad y solidaridad.

Tras la renovación de las promesas sacerdotales, de la consagración del Santo Crisma, de los óleos para la unción de los enfermos y de los catecúmenos, el Prelado los felicitó por el Don del Sacerdocio Ministerial y agradeció su entrega y generosidad, así como por su compromiso para impulsar la labor pastoral en sus comunidades eclesiales.

Agregó que la vocación ministerial debe ser vivida desde el ejemplo del maestro Jesucristo, desde los tiempos apostólicos la imposición de las manos es signo de la trasmisión del Espíritu Santo, quien es el supremo artífice de la santa potestad sacerdotal, autoridad sacramental y ministerial, y de esta manera hacer servicio y misión a la feligresía.

Además, expresó que la vocación del sacerdocio tiene entrañas de pastor, un sacerdocio lleno de misericordia, la vida pública de Jesús fue una continua actualización de ese ministerio, y a través de cada palabra y signo milagroso acercó a las personas su bálsamo de esperanza en tantas heridas.

“Su luz alumbradora en tanta oscuridad, su gracia bendita en tantos pecados, los evangelios son una crónica viva de cómo Jesús se acercó sacerdotalmente para lo que fue ungido, los pobres recibieron esperanza, al igual que los cautivos recibieron la libertad, los que sentían el peso de la opresión volvieron a respirar y experimentaron el gozo de la libertad”.

Este sacerdocio de Jesús se aplica en la actualidad, cada día en cada sacerdote ministerial de la Diócesis de Aguascalientes, ejercer la misericordia que llena todos los rincones de amor y comprensión; “hay que estar conscientes del don que hemos recibido y hay que aprovechar el hoy en nuestra Iglesia particular siendo dóciles a las mociones del Espíritu Santo y viviendo en plenitud para descubrir juntos el camino del amor”.

Asimismo, dijo que es necesario que sean más fraternos entre los propios sacerdotes, no hacer distinciones entre los fieles, “seamos creativos y propositivos en nuestros programas pastorales y demos prioridad a los adolescentes y jóvenes y a las familias, que las parroquias sean centros de escucha, de unidad, comunión y solidaridad con los más pobres”, concluyó monseñor Juan Espinoza.

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