De acuerdo a la Encuesta Regional Mercados Mayoristas durante la pandemia de COVID-19, en donde participaron 64 centrales de 15 países, incluidos el Centro Comercial Agropecuario y Viñedos San Marcos, el vicepresidente nacional de la región centro de la CONACCA, Luis Miguel Rentería Arias, reporta que el 73% declaró adoptar sistemas de venta por aplicaciones o plataformas digitales para la venta de sus productos.

En otras palabras, prácticamente 3 de cada 4 de los mercados encuestados en América Latina emplean aplicaciones y plataformas digitales para entregas remotas de alimentos, incluidos los dos mercados mayoristas de Aguascalientes y es una práctica en expansión.

Además, la mitad de los mercados han llegado a acuerdos con empresas de delivery para repartir a domicilios, empresas y distribuidores. Otras soluciones apuntan a la innovación de los mercados y su papel como agente para la implementación de políticas públicas, como es el caso de los acuerdos con programas de compras públicas (33%).

También mencionó que sólo el 12% de los mercados mayoristas de alimentos declaran aplicar restricciones en los horarios de apertura.

El vicepresidente nacional de la zona centro de la Confederación de Centrales de Abastos apuntó que los principales cuellos de botella en el funcionamiento de los mercados durante la pandemia son la reducción casi total (92%) de las compras por parte de hoteles, restaurantes, cafeterías y otros.

Luego, el 72% de los mercados encuestados declaró que ha habido cambios extraordinarios en los precios, el mercado es volátil, inestable. Un 70% reportó una incertidumbre de mercado, algo esperable en vista de que COVID-19 no tiene fecha de término.

Un 52% reporta una disminución de las ventas minoristas. La misma proporción señala que la reducción en el número de operadores disponibles también es un problema.

Con la reducción de la demanda en los mercados mayoristas de alimentos se produce un “sobrante”, el que se entrega directamente a instituciones de ayuda humanitaria (69%), bancos de alimentos (56%) o incluso se reparte directamente a la población (42%).

“Sólo el 13% de los mercados participantes declara botar alimentos a la basura, lo que da indicios claros de que los mercados están comprometidos con los problemas de seguridad alimentaria de su entorno”, comentó finalmente.